EDITORIAL
El título de este artículo no es un eslogan para un paquete promocional de una agencia de viajes, ni una campaña del Ministerio de Turismo de Cuba; no, este es la realidad del último derroche de recursos públicos del gobierno de Costa Rica, para llevar a más de 30 personas a un “tour” por la isla caribeña.
Y es que aunque el clima no es caluroso como en los meses del verano, nunca está de más un paseíto por el Malecón de La Habana, o irse a comer un helado a Copelía. Y qué mejor que con la compañía de todos los amigos, compañeros en está difícil tarea de gobernar.
Luis Guillermo Solís, tiró la casa por la ventana en este último viaje, y es que parece que nadie se quiso perder la posibilidad de conocer a Raúl y Fidel Castro. Y con razón, esa foto vale la pena para el álbum de recuerdos.
Algunos de los que viajan a Cuba ya tienen muchas y corrongas fotos por varios rincones del mundo, París, New York, China, Madrid, Roma, Londres, Brasil, Japón, Alemania, ciudades y países de encanto variado, y que mejor que acumular recuerdos a costa del erario público.
Buen salario, viáticos pagos, buenas cenas, y muchas, muchas fotos; así cualquiera se suma en una campaña política a recorrer los barrios populosos con cimarrona y mascarada, si la recompensa es buenísima, es pasar de Paso Ancho a París, de Pavas a La Habana, de la Carpio a New York.
No tenemos claros los objetivos del viaje a Cuba, ni que es lo que busca el gobierno llevando una delegación pagada de más de 30 personas, pero bueno con este gobierno eso es lo de menos, porque realmente no se tiene claro nada.
Lo bonito es viajar y conocer, después con un par de publicaciones en el perfil de Facebook del presidente se intentará justificar el gasto millonario del viaje con algún logro medio conversado.
Lástima que van a llegar a Cuba en momentos en que sus máximos líderes están un poco tristes porque después de más de una década de vivir de las mieles petroleras de Venezuela, la cosa ahora pinta muy complicada para la isla.
Pero en fin, que la tristeza del anfitrión no empañe la felicidad de esta caravana de la alegría que recorrerá La Habana.
