Omisión que nos invisibiliza

Puriscal

Por Andrés Bermúdez Aguilar

El deslizamiento de Santiago de Puriscal es considerado como el desplazamiento de tierra más grande y problemático del país, ya que afecta a toda la cabecera de este cantón de la Provincia de San José. Incluso, hay algunos expertos de la Universidad de Costa Rica y de la Comisión Nacional de Emergencias que lo catalogan el más grande de la región centroamericana.

A pesar de contar con estos atestados que le dan los expertos hay publicaciones en medios de comunicación o informes que recogen la realidad del país que omiten contarnos la “bomba de tiempo” con la que conviven cerca de 9 mil puriscaleños y puriscaleñas.

Y esto no es culpa de los periodistas –que incluso sí han realizado varias notas sobre esta realidad- es más bien una omisión de los mismo expertos que reconocen a este deslizamiento, pero no lo mencionan con la misma vehemencia como sí lo hacen con sus primos lejanos como el Tablazo en Desamparados, Chitaría y Tapezco en Santa Ana, Lajas en Escazú, Burío en Aserrí o La Cascabela en Alajuelita; por mencionar algunos.

La particularidad que pone por encima el deslizamiento de Santiago sobre los anteriormente mencionados es precisamente el hecho que éste se moviliza y vive bajo el casco central del cantón de Puriscal poniendo en riesgo los recursos económicos –que no sobran- de muchos hogares que sacan dinero para reparar sus casas, pone en riesgo las edificaciones comerciales y de patrimonio histórico de Santiago y además, significa una gran barrera para atraer inversión que tanto se necesita.

Este fenómeno junto a las fallas geológicas y el gran dilema del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) de resolver el desabastecimiento de agua potable y las fugas nos tienen de capa caída, distantes a grandes inversiones que crean empleo y dinamizan nuestra economía; nos contextualiza en rumores temerosos para que no nos visiten, entre otras situaciones.

Testigos de mis palabras son las aceras de Santiago y su Templo Antiguo, por citar a algunos.

Esta omisión trae varias secuelas de las cuales resalto dos. La primera, es que incentiva la desinformación y el costumbrismo de los puriscaleños de verlas fisuras en las calles, en las paredes y casas, despreviniendo mejores prácticas para evitar que este deslizamiento siga fortaleciéndose por la acción del hombre más que por el de la naturaleza.

Ha provocado que mucho ciudadano se deje llevar por el día a día y no busque crear bloques de presión ante las autoridades gubernamentales para darle una solución a esta problemática que es cara para el Gobierno Local, mas no para el Gobierno Central.

Y es precisamente esto último la segunda secuela. Son 450 hectáreas de la ciudad de Santiago que se mueven y reacomodan hacia el río Picagres, sin que sus habitantes perciban el movimiento; son 200 millones de metros cúbicos de tierra que se arrastran a una velocidad de 5 a 15 centímetros al año, sin que las autoridades gubernamentales se preocupen o construyan soluciones para detenerlo. Esto es gracias a la omisión que provoca inacción.

Hay soluciones

A pesar del “status quo” de muchos, existen soluciones propuestas. Ese es el caso del estudio y trabajo del director de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Costa Rica (UCR), Sergio Sáenz Aguilar.

Este Ingeniero junto a su equipo propone tres posibles soluciones para mitigar el movimiento de la ciudad de Santiago; la primera crear pozos de bombeo que disminuirían el nivel de las aguas subterráneas.

La segunda, es excavar zanjas de 25 metros de profundidad y rellenarlas de un material granular y la tercera, es la construcción de túneles subterráneos de drenaje conocidas como galerías. Estas últimas dos propuestas son las de mayor inversión con un costo alrededor de $18 000 000.

Esta última es la solución a la que le apuesta el autor del estudio puesto que alega que la construcción de los túneles no afectaría el funcionamiento normal de la Ciudad, es una alternativa conocida y de un mantenimiento mínimo.

Ustedes dirán que es un monto alto y lo es, por eso la Municipalidad de Puriscal no pude afrontar este problema sola.

Ocupa de las buenas intenciones de un Gobierno Central que busque el financiamiento por medio de un préstamo para la prevención de emergencias del Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo.

El Ministerio de Planificación (MIDEPLAN) tiene a disposición de este proyecto recursos de su fondo de preinversión para solventar los estudios de factibilidad, es tarea del Gobierno Local disponer de esto y promover en la ciudadanía la necesidad de convertirse en un solo frente con miras a transformar el destino de una Ciudad.

El cambio no proviene de la boca de un político, proviene de la acción de los ciudadanos.

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