Por Luigi Rebecchi Pannelli
Solo faltan las medidas correspondientes, para que una muy competente costurera costarricense pueda confeccionar nueve atuendos parecidos al “Burka”; con el fin de que al estar en el país, los tigres que vinieron de Nicaragua, les pongan los “vestidos” y así cumplan textualmente con lo siguiente: “el artículo 27 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre prohíbe exhibir y lucrar de especies exóticas” (Sic) de esta forma se cumplirá con la ley y nadie podrá admirar a los animales; para mayor seguridad, añadimos la posibilidad de que un personero del Adventure Park firme una declaración jurada en la cual se compromete a no cobrar un “pinche” cinco para la entrada al futuro recinto (muy amplio, por suerte) de los felinos, por tanto: “Dura lex, sed lex”.
Al margen de todo y de ser cierta la noticia, confesamos nuestra ignorancia en lo referente a las importaciones y exportaciones de los animales salvajes, por consiguiente nos preguntamos: “¿valdrían las edades, el largo de los bigotes o las rayas negras de los tigres?”.
Ojalá que los dioses no permitan que los ejemplares acaben viejos a causa de nuestra burocracia.