
El resultado del proceso electoral ha generado entre la población costarricense una “epidemia de quejas”, lo cual a todas luces no es sano para nuestro país.
Yo no me quejo porque mi partido, después de que muchos lo dieron por muerto y sepultado hace años, tuvo la capacidad de presentar un excelente líder, con el mejor equipo y la mejor propuesta.
Rodolfo Piza es tan responsable y serio que terminó perdiendo votos como costo de no asumir poses demagógicas para lucirse ante el electorado. Nunca dijo lo que la gente quería escuchar a cambio de sumar apoyos y eso lejos de hacer que me queje, me hace sentir orgulloso.
Si usted no votó ni por Carlos, ni por Fabricio, no se queje por haber perdido. Probablemente usted tuvo razones para no hacerlo.
Si usted sí voto por ellos, menos debe quejarse, ni ahora, ni en los próximos 4 años; como sí lo han hecho, durante varios años, la mayoría del millón trescientos mil costarricenses que votaron por don Luis Guillermo.
Y si usted no votó del todo, si prefirió quedarse en su casa, por las razones que fuese, pues tampoco habría motivos para quejarse por el resultado del proceso.
Mejor no se queje… Póngase a trabajar, esfuércese por aportar un granito de arena al país, por unir y reconciliar Costa Rica, pero también por exigir a nuestro nuevo gobierno la mejor gestión, pues la situación del país es muy compleja para perder el tiempo quejándonos.
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