Ni rapto a medianoche, ni amor a primera vista

» Por Dr. Fernando Villalobos Chacón - Decano UTN y presidente Concejo Municipal de Esparza

Cada 25 de julio, surge la discusión si fue anexión o fue incorporación, además del añejo error de afirmar que fue “Guanacaste”, en vez de afirmar que fueron los territorios que conformaban la jurisdicción colonial del Partido de Nicoya los que se añadieron al país a partir del año 1824.

PARTIDO DE NICOYA

Debe aclararse que no es verdad que la provincia de Guanacaste se anexó o incorporó a Costa Rica. Lo qué pasó a ser parte del territorio costarricense, de forma temporal y luego definitiva, fue el llamado Partido de Nicoya, en fecha 25 de julio de 1824.

Para este momento ni siquiera existía la unidad territorial ni política de la actual provincia de Guanacaste.  Así las cosas, Bagaces y Las Cañas (hoy cantón de Cañas), Tilarán, “Las Juntas y Abangares”, siempre formaron parte de la jurisdicción territorial de la provincia colonial de Costa Rica entre 1575 y 1821.

Un análisis de los límites “reales de la Costa Rica”, para la época, indican que en el extremo noroeste el país llegaba hasta el Río Tempisque y su afluente el Río El Salto, por lo que los valles de Bagaces y Las Cañas y Tilarán, además de la región colindante de Las “Juntas y Abangares” estaban dentro del territorio histórico costarricense. En virtud de esto, los actuales cantones de Bagaces, Cañas, Tirarán y Abangares no forman parte de esta discusión etérea, porque siempre fueron costarricenses. Esto aclara que afirmar que Guanacaste se anexó o incorporó es un error histórico de tamaño monumental, siendo lo correcto decir que fue el Partido de Nicoya.

El territorio jurisdiccional del Partido de Nicoya comprendía la región entre el río La Flor y el Lago de Nicaragua al noroeste, y por el sur de Costa Rica, lo que es el Golfo de Nicoya, el río Tempisque, el río Salto con una línea imaginaria que lo unía con el Río San Juan. Su territorio cubría la parte de Liberia (llamada Guanacaste en ese entonces), Nicoya y Santa Cruz, extendiendo así el territorio costarricense. Nicoya por su parte era la cabecera del partido, sede de las autoridades políticas y religiosas, se encontraba gobernada por un Jefe Supremo o Alcalde Mayor.

UNIÓN Y AGREGACIÓN

El historiador Arnaldo Rodríguez, afirma que: la incorporación del partido de Nicoya a Costa Rica se origina en una relación cordial y un proceso de larga duración.

La decisión soberana y voluntaria del Partido de Nicoya, se dio mediante un plebiscito realizado en la ciudad de Nicoya el 25 de julio de 1824, en el cual, en cabildo abierto, los pobladores de los municipios de Nicoya y Santa Cruz votaron por incorporarse a Costa Rica, mientras que la villa de Guanacaste, hoy ciudad de Liberia declinó la incorporación.  Esta alianza entre Nicoya y Santa Cruz tiene sus razones: Santa Cruz apoyó la decisión de la Municipalidad de Nicoya, quizás como gratitud por la instauración de este ayuntamiento en abril de 1824, impulsado por las autoridades nicoyanas, para dar contrapeso a su rival histórico: Liberia. No obstante, para el año 1834, Villa Guanacaste al inicio escéptica, aceptó la agregación. En 1838, las tres municipalidades ratificaron, por primera vez en conjunto, su deseo de seguir unidas a Costa Rica, brindando una mayor legitimación a la decisión, en esta oportunidad consensuada y homogénea, de seguir vinculados al Estado de Costa Rica.

Sin embargo, la decisión tomada por los pueblos de Nicoya y Santa Cruz debía ser resuelta por la Federación Centroamericana, lo que se dio de manera temporal en diciembre de 1825, cuando el Congreso Federal autorizó “la separación del antiguo territorio del partido de Nicoya de Nicaragua y su agregación a Costa Rica” (ANCR, Congreso, 1825, folio 1). Esto fue ratificado en 1826 por el Congreso de Costa Rica.

El acto ocurrido en 1824 es una decisión decisiva y voluntaria de Nicoya de unirse al Estado de Costa Rica.  Debido a las buenas relaciones y comercio entre Costa Rica y Nicoya, el 03 de marzo de 1824, el gobierno del Estado de Costa Rica había propuesto oficialmente a la municipalidad de Nicoya su incorporación voluntaria al país, mediante un documento en el que la invitaba “si convenía reunirse a su Provincia, eso si, sin contrariar voluntades”.  Nicaragua se encontraba agobiada por el enfrentamiento entre leonenses y granadinos por el control del gobierno, y decidir qué tipo de gobierno escogerían.

Tomando como referencia todo lo anterior, el uso del concepto “anexión” es totalmente incorrecto. Según el historiador Luis Ferrero, este se define como el despojo violento de territorios de otro país hacia el suyo.

Esta situación no ocurrió con el Partido de Nicoya, el cual tuvo una unión o agregación acordada con Costa Rica, posterior a una invitación respetuosa y amistosa del congreso nacional.

Los po­bladores de aquella región sopesaron con sabiduría una serie de factores que lo adhirieron voluntariamente el 25 de julio de 1824, tales como la búsqueda de la paz, razones económicas, la educación y el respeto al derecho privado.

Los textos y las actas históricas indican que en los documentos relativos al cabil­do abierto de Nicoya, tanto los costarricenses como los nicaragüenses y federales, siempre se utilizaron las palabras “agre­gación”, “unión” e “incorporación”.  Seguir utilizando la palabra anexión 198 años después, no debería suceder.

El término anexión surgió como una moda, en la década de 1850 a raíz de la invasión de Estados Unidos a México, que si fue una anexión militar y dolorosa.

La palabra anexión fue incorporada en un documento de la Secretaría de Instrucción Pública, hoy MEP, y ahí empezó el error conceptual que nos afecta hasta hoy.

Afirmar que fue una anexión, es rebajar la decisión soberana de hombres y mujeres libres, que acordaron por su propia voluntad ser parte de Costa Rica.

Nunca medió un acto forzoso, mucho menos militar como si sucede en una anexión. Hoy más que me nunca cobra eco el verso de la letra del himno: “De la Patria por nues­tra voluntad”.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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