Mentada presidencial, afrenta y saqueo en Crucitas

Es evidente que Crucitas es un terreno hostil para las autoridades costarricenses y que los señalamientos de que es “tierra de nadie” parecen un mal chiste ante el evidente daño ambiental, la pobreza, el saqueo de nuestro oro y el pleno control del crimen organizado de la zona. Hace pocos días, la querida periodista Glenda Umaña realizó un documental sobre la presencia de redes de tráfico de personas y dijo haber sido testigo de ráfagas de disparos. Otro factor es la constante denuncia que el oro nacional sale a Nicaragua, por medio de un ejército de coligalleros, ante un país que no tiene capacidad de resguardar sus fronteras y que carece de recurso policial para impedir que el contrabando sea el amo de la zona fronteriza, usando el Río San Juan y conectando con el sector de Las Cruces en las cercarías de la reserva biológica nicaragüense Indio Maíz.

Ante este escenario, los dos últimos presidentes de la República han visitado ese caótico lugar con promesas de soluciones. Pero esta última visita tuvo un saldo negativo para la actual presidente: el evento de una detonación mientras la comitiva estaba desplazándose en la zona. Según los vídeos disponibles en la prensa y en redes sociales, la detonación provocó el grito de una popular “mentada de madre” por parte de la presidente y además la evacuación de ella y gran parte de los diputados que estaban “valorando” en el campo las opciones para una solución de Crucitas. Incluso, provocó que una diputada oficialista tuviera complicaciones de salud por su condición de persona diabética y la zozobra del momento. Otras personas también se vieron afectadas.

Casi de inmediato, saltaron una serie de hipótesis del evento en la prensa y en redes sociales, desde una eventual “puesta de escena” del gobierno, hasta una explosión de los coligalleros que extraen por medio de túneles el preciado oro costarricense. Troles, analistas y políticos de un lado y de otro tratando de influir en sus intereses en juego. Sea lo que sea, el hecho está lleno de simbolismo y es en sí una afrenta en contra del Estado costarricense, su presidente, la presidente del Congreso y hasta el mismo ministro de Seguridad, junto a su cúpula que les acompañaban. La misma presidente reflexionó que si eso pasaba con ella, cuanto más a la gente local.

Se supone que para una visita presidencial de ese calibre, la Dirección de Inteligencia y Seguridad de Casa Presidencial y el Ministerio de Seguridad Pública tuvieron que tomar acciones preventivas, enviar una avanzada antes, tener el control de la zona y hasta un plan. Recordemos que tenemos a un ministro de seguridad que fue subdirector del OIJ y un viceministro que fue fundador del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT). Son personas capacitadas en planes y operaciones. Por lo tanto, la detonación puede considerarse una muestra de poder de los grupos delictivos que controlan la zona, igual es cuando un narco realiza tiros al aire en las barriadas en San José o como quienes hacen piques al frente de las delegaciones del tránsito y el mensaje es claro: ellos creen que están encima de la autoridad.

Nuestra respuesta debe de ser contundente, más allá de ver con desprecio y decir de es una mera provocación. La afrenta se lo hicieron a la jefe de Estado costarricense y a representantes de dos poderes de la República. Es necesario evitar una muestra de debilidad de nuestra gobernante – de todos los costarricenses – frente a los vecinos de la región que les llega la noticia de que fue evacuada de un sitio controlado por bandas criminales transnacionales y que es ahí que, según el diario nicaragüense La Prensa, el régimen de Ortega lava oro ilegal desde Crucitas. En un caso hipotético pregunto ¿Bukele permitiría que pase algo así en El Salvador? Es impensable ¿cierto?

En el Arte de la Guerra de Sun Tzu se describe que las virtudes fundamentales que todo líder, gerente o estratega debe dominar para proyectar una figura de autoridad inquebrantable y tomar decisiones tácticas acertadas son: debe ser sereno, impenetrable, imparcial y dueño de sí. Además, la presidente Laura Fernández conoce como politóloga de profesión, que según Maquiavelo “un príncipe que no es sabio no puede ser bien aconsejado y, por ende, no puede gobernar”. También ella como creyente sabe lo dice la Palabra de Dios en Proverbios 11:14 “donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria”. La sabiduría es una cualidad que todo dirigente siempre debe poseer, pues sin ella estará abocado al fracaso de una forma totalmente inevitable.

La historia patria tiene muchos ejemplos de defensa de la soberanía: en 1666, los costarricenses luchamos contra una nutrida expedición pirata, encabezada por el inglés Henry Morgan. En 1856, el presidente Juan Rafael Mora Porras junto con su ejército nos defendieron de los filibusteros y el déspota William Walker. Particularmente, se tomó el control de la Ruta del Tránsito y fueron célebres las batallas de Sardinal y la defensa de El Castillo, en el San Juan. Más reciente, en 1985 murieron en Crucitas dos oficiales costarricenses de la Guardia Civil, otros fueron emboscados y hoy existe un monumento en recuerdo en ese lugar que no puede quedar en el olvido por nuestros oficiales caídos José Ángel Campos y Jorge Méndez (q.e.p.d.). En 2019, murieron 3 policías en la zona después de una diligencia relativa a los operativos en la zona. Por lo tanto ¡hay mucho por qué luchar en Crucitas!

El camino empieza por cerrar filas en favor de la jefa de Estado, Laura Fernández, dejando atrás simpatías políticas, intereses particulares y retórica confrontativa. Después, las soluciones pasan por un control territorial de la frontera, de forma integral, con una activación de la Reserva de la Fuerza Pública y la promoción de fuerza multinacional con países amigos (Estados Unidos, El Salvador, Israel, etc). Recordemos que ya en el pasado Laura Chinchilla había dicho que “Ortega mandaba militares disfrazados de civiles a Isla Calero” y que los coligalleros no son simples aventureros. Así de forma articulada se reestablecerá la seguridad que necesitan los residentes de la zona y eventuales empresas mineras legales que lleguen en el futuro.

En conclusión, sería dar el beneficio del oro a sus legítimos dueños: los costarricenses.

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