Las discusiones que han surgido últimamente sobre el maltrato animal contienen un tema más profundo que no se pueda sencillamente obviar y es la relación entre humanos y animales. Se tiene que encontrar una verdadera solución a esta problemática, ya que la misma existencia humana está inseparablemente ligada a la de los animales. En un artículo que publicó Animal Planet en su sitio web y que tituló “La prehistórica relación de los humanos con los perros” evidencia que la vinculación que se ha tenido con los animales viene desde los orígenes de las comunidades de seres humanos.
Así, en un primer momento los animales silvestres se utilizaron para satisfacer el instinto básico de todo ser vivo, alimentarse para sobrevivir. Luego, los seres humanos en aras de mejorar su calidad de vida aprovecharon la posibilidad de crear una simbiosis con una de las tantas especies que los rodeaba -los canes- ya que estos animales les proveían de la capacidad de rastrear presas que se encontraban a largas distancias y a su vez ellos -los ancestros de los perros actuales- recibían una fuente constante de alimento. Fue a partir de allí donde se despertó la idea de la razonabilidad de cuidar de otra especie -aunque fuera- para sacar provecho de ella.
En los tiempos que siguieron, las personas se percataron de los muchos beneficios que había en la relación con los canes, por ejemplo, como protectores de las personas y de sus pertenencias. Asimismo, tal y como sucedió con esta especie, con el pasar del tiempo los humanos fueron adquiriendo el conocimiento sobre la utilidad directa e indirecta que tienen otras especies para la vida de las personas, tanto así, que actualmente se sabe que los animales son quienes mantienen sincronizados los engranajes de la naturaleza y son quienes establecen el equilibrio del planeta, el único lugar habitable para los humanos. A pesar de ello, muchas de las personas abusan de los animales, causando extinciones de especies y causando problemas ambientales que afectan directamente a las personas.
Se debe recordar -porque a veces parece que las personas lo olvidan- que los animales continúan siendo esenciales para la vida de los humanos, son una ayuda indispensable. Tanto es así, que la propia Constitución Política en el artículo 50 establece que “toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”. Es inconcebible que en la actualidad no se comprenda que es realmente perjudicial para los humanos maltratar a los animales en virtud de relación ancestral y simbiótica que se ha mantenido con ellos.
Gandhi afirmó, “un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”, si los costarricenses nos pudiéramos juzgar a nosotros mismos, ¿cuál sería el veredicto? sería culpable, no hay defensa que ampare a Costa Rica por permitir que las agresiones que se dan todos los días con los animales, domésticos o silvestres, queden impunes. Sabemos que las personas y los animales no son iguales, eso es claro, los “seres humanos” tienen la posibilidad de realizar grandes cambios en el ambiente y la conciencia nos da la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, por lo que podemos saber que las situaciones que propician los humanos son inadecuadas y malintencionadas, provocando un daño al ambiente de todos los costarricenses.
Actualmente existen normas que prohíben la agresión entre seres humanos y buscan la protección de personas con un mayor riesgo a ser víctimas, por lo que los miembros de la sociedad saben que, si llegan a ejecutar un acto contrario a la normativa, serán procesados y juzgados. Por ello, si las personas irrespetan la legislación, lo hacen a sabiendas que el país está en desacuerdo de su manera de actuar y no avala ese hecho.
Ahora, la pregunta que surge es ¿por qué no legislar a favor de otros seres vivos? Es necesario que aparte de educar a los niños sobre el respeto a la vida de todos los seres, se implante de manera simultánea un método coactivo y coercitivo para que los adultos que no tuvieron esta educación se vean obligados a abstenerse de realizar actividades donde medie el maltrato y el abuso animal. Ya en Costa Rica se dio un primer intento para dar este primer paso, ahora solo queda volver a intentarlo con algunas modificaciones para que esta vez, se logre la emisión de una ley proporcionada y razonable, pero que protejan de manera efectiva y eficiente a los seres vivos en riesgo, los animales.
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