Los ticos -dice la Universidad de Costa Rica- somos conservadores. Nos oponemos al aborto por violación, al Estado laico, a la legalización de la marihuana y al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Al menos, esa es la “fotografía” que nos revela la más reciente encuesta del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la UCR (CIEP) y que nos presenta aspectos importantes de la idiosincrasia costarricense y de la política nacional.
La mayoría de los costarricenses mantenemos opiniones conservadoras en temas polémicos.
Para los investigadores, esta posición se debe en mucho al apego a los valores y preceptos religiosos, que están bien enraizados a nuestra forma de ser.
Según la encuesta, para la gran mayoría en el país -para el 70,3% de la gente- la religión es sustancial en sus vidas.
Lo es para los adultos, pero también para los jóvenes, pues casi siete de cada diez muchachos entre 18 y 24 años, dice que para ellos la religión es “muy importante”.
Entre los encuestados siete de cada diez son católicos (71,8%), el 14,9% profesa ser evangélico y 10,4% no practica ninguna religión.
Estos datos no deben verse en forma aislada. Por el contrario, deben tomarse en cuenta cuando se elaboren políticas públicas, se propongan proyectos de ley o se impulsen cambios sociales.
La encuesta también nos proyecta un panorama político: los ciudadanos siguen calificando mal la gestión del Gobierno, les domina un pesimismo respecto del rumbo del país y ven sin resolver algunos viejos problemas.
De la gestión del Gobierno, el 57,6% de los entrevistados dice que es mala o muy mala. El 53,2% cree que el rumbo del país es malo o muy malo, y en cuanto a la situación económica, el 55% de los encuestados la vieron como mala o muy mala.
Los ticos sentimos que los principales problemas que tenemos son el desempleo, el alto costo de la vida, la inseguridad y la mala gestión del Gobierno.
Estos temas volverá a discusión en los próximos meses, cuando la campaña electoral se active de nuevo. Tendremos que volver al análisis de esos problemas, de sus causas y de las propuestas de los partidos políticos. Algunos lo verán con reservas, pero será necesario hacerlo.
Ojalá que el pesimismo no nos agobie, que no ciegue nuestras ilusiones y que, por el contrario, mantengamos la fe para mirar el futuro con esperanza y optimismo.