
Sus escritos aparecen en los periódicos, su voz en la radio y su cara en la televisión. Hablan sobre la educación y sus desafíos apelando a la autoridad de PISA, repitiendo datos de los primeros dos tomos del informe, omitiendo los otros tres, porque los desconocen. Se quejan de la educación del país, que la describen deficiente, que necesita reformas, que los jóvenes no aprenden lo suficiente, porque así lo dice el ranking de PISA. Consideran que la solución es empezar hacer pruebas y medir: medir al estudiante, medir al docente, medir al director, medir a los colegios, medir al ministerio, porque eso dice su fuente.
¿Pero quiénes son realmente estos opinólogos de la educación? Comentan los asuntos de política y de economía, con un título afín a estas disciplinas, pero que no son especialistas en el campo de la educación. Sus conocimientos de limitan al “manual” de PISA, sin conocer la producción académica internacional, los líderes en el campo de la investigación y transformación educativa. No poseen “capital profesional” en educación porque para ellos es un tema más sobre el cual opinan y aparentan conocer el problema. De todas formas su objetivo no es ponerse la camisa de los educadores, sino tener vigencia en los medios y recibir los saludos de los seguidores. No serán citados en la academia, pero se conforman con unos minutos de exposición pública.
Es cierto que la educación es un tema trascendente y requiere de la colaboración de todos, pero se necesita profesionalismo y políticas educativas basadas en múltiples fuentes de evidencia. Podemos aprender de los sistemas educativos exitosos, pero no imitar sus modelos. Debemos invitar a reconocidos líderes educativos para asesorar nuestros proyectos, son de profesionales que han construido el conocimiento colocándose a la par de los educadores, nunca en contra de ellos. Países como Chile o Uruguay suelen invitar a estos profesionales al debate educativo, es la mejor forma de desplazar a los opinólogos y elevar el nivel del diálogo de los temas que nos interesan en educación.
En educación se están dando muchos cambios, uno de los más importantes es la consolidación de un bagaje sólido científico sobre la práctica educativa. Hoy se sabe más sobre qué funciona y qué no funciona. Este baje se está produciendo en el seno de las ciencias educativas, donde cada vez se afinan más los métodos de investigación. No es válido importar ideas y valores de otros campos, como la economía, para experimentar con la educación del país. Llegó la hora de dar espacio a los verdaderos especialistas.
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