
La alternativa o la duda Hamlética de un ciudadano informado sobre la marcha del Primer Poder de la República, la Asamblea Legislativa; consistiría en lo siguiente: “¿aburrirse, enojarse o arrepentirse de haber votado?”, luego vendría el comentario pertinente y lógico: “¡diay, se fue uno y llegó el otro, “igualitico” con un “tanate” de mociones!”. Por tanto vale la pena mencionar el refrán muy tico: “sigue Petra con calentura”, porque los “mayoristas” de las mociones, no han escarmentado y todavía no saben que están pasados de moda y; por ende, no logran subirse a la cresta de la ola. Para figurar, hay que añadir y aclarar que además de las cantidades, la mayoría de las mociones son ridículas, fuera de “tiesto” y hacen perder el tiempo a medio mundo y el dinero a los contribuyentes; una o un diputado responsable, con un mínimo y bien ponderadas mociones, puede conseguir unas leyes de verdadera trascendencia.
Ojalá, que unos legisladores con sentido patriótico, aprueben pronto la modificación del reglamento legislativo, que limite el número de mociones a presentar y así acaben con el sainete.
Como broche de la vergüenza, hay que parar con la malacrianza de unos diputados quienes amenazan a sus compañeras de curul; por añadidura, la amenaza; en línea general es penada por ley, pese a la nueva propuesta que específica y aumenta el castigo de la ofensa y; que nos obliga a mencionar, “Melius est abundare quam deficere”.
Además del sempiterno y endémico problema de la Reforma Fiscal, muy urgente; con todo respeto, las y los padres de la Patria, deberían prestar su atención a unos temas de mayor envergadura.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.