Desde hace muchos años nos encomendaron un estudio turístico en el cual; entre otros temas, sugerimos que el entonces aeropuerto “El llano grande” de Liberia, podría ampliarse y luego transformarse en internacional y alterno, obra que se hizo realidad y que ahora se llama “Daniel Oduber”. La razón de la propuesta fue sencilla, pues desde un avión, la vista primera de Guanacaste es hermosa y acogedora, mientras que el panorama de la capital, no es de los mejores y con todo respeto y sinceridad la ciudad es fea, excepto el teatro nacional, que es solamente un edificio bonito. Con el fin de ser objetivos, tenemos que enumerar algunas obras municipales que se hicieron, tales como: los boulevard, el Barrio Chino, los mercados, las alcantarillas o las cloacas (Préstamo Japonés), las ciclovías, la Policía Municipal y otras, no obstante siguen los ríos con sus chozas en los bordes a punto de caerse y unos lotes baldíos cubiertos de basura.
Debido a que el presente comentario no pretende cazar brujas, nobleza nos obliga, a reflexionar y abordar el problema muy grave, sempiterno y endémico de las expropiaciones de todo tipo y las relativas licitaciones públicas, también la Reforma Urbana, que entre todas; entraban e impiden las realizaciones de todas las obras urgentes y necesarias, son en resumida cuenta el fruto de la burocracia y del tiempo que se vuelve eterno. Habrá nuevamente que reformar Leyes. ¿Quiénes son los culpables?, desde tiempos inmemorables, somos todos.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo y número de identificación al correo redaccion@elmundo.cr