Se mantiene la situación del abandono del sector agrícola. Las protestas de los agricultores, confirma lo que he venido señalando por mucho tiempo, en el sentido de que el sector agrícola sigue abandonado y que los últimos gobiernos no han establecido políticas ni acciones que permitan salir adelante al sector agrícola. Nos debe llamar a reflexión lo dejado de la mano que se ha tenido al sector agrícola, será que impera las políticas macroeconómicas, y como ya este sector no es el que genera los mayores ingresos producto de las exportaciones, entonces no se la da la debida importancia. Se ha potenciado el sector servicio, que está bien y generan importantes divisas. Pero el sector agrícola costarricense ha sido dejado de las manos en los últimos gobiernos o ha recibido muy poca ayuda, aunado a que es uno de los sectores más vulnerables en el marco de los tratados de libre comercio, por lo que se deben tomar las medidas pertinentes para que mejore su accionar y siga aportando divisas importantes para el país, por la venta de productos como el café, banano, piña y una fuente importante de generación de empleo y permite colocar mano de obra que no ha podido avanzar mucho en los estudios y propiciar un desarrollo más integral del país No se establecen precios justos por los productos que con gran esfuerzo y dedicación, “arando la tierra”, producen los agricultores costarricenses. Asimismo, en las últimas décadas la rentabilidad del sector agropecuario se ha visto afectada por múltiples factores: climáticos, políticos y de competitividad. Esto ha provocado una fuerte contracción del sector que lejos de presentar signos de mejora, tiende a agravarse aceleradamente. Es importante señalar la importancia económica y social de este sector que aporta un 9.3 % del PIB y genera una cifra superior al 13 % de empleo. La llamada Alianza Nacional Agropecuaria, no está satisfecha con el apoyo que han dado los gobiernos al sector. Además, las importaciones de productos agrícolas en Costa Rica han afectado negativamente a los agricultores locales. Esta situación se debe a la competencia con productos importados más baratos, lo que puede reducir los precios y las ganancias de los agricultores nacionales. Además, la dependencia de insumos agrícolas importados, como fertilizantes y agroquímicos, también puede aumentar los costos de producción y dificultar la competitividad de los agricultores locales. Indicó la Cepal que Costa Rica es importador neto de cereales datos 2023 (US$335 millones), maíz (US$187 millones) y trigo (US$71 millones). La producción nacional de granos (arroz, frijoles y maíz) en el país cayó gradualmente tras su liberalización o apertura, ante falta de acceso a financiamiento adecuado y otras políticas públicas que le impiden a las familias productoras competir con la producción internacional. Costa Rica se encuentra entre los países más dependientes de la importación de granos básico en el mundo y es el más dependiente entre los países de América de similar consumo, según tres clasificaciones realizadas por el Centro de Investigación en Economía Agrícola y Desarrollo Agroempresarial (CIEDA) con datos de la FAO y el INEC entre países productores, importadores y exportadores de frijol, maíz y arroz. Por lo que los agricultores alzaron la voz para exigir acciones más concretas desde el Estado. Es importante que reflexionemos sobre el gris panorama en el que se encuentra la actividad agrícola. Por lo que es pertinente recordar una serie de peticiones que hizo Alianza Nacional Agropecuaria: aplicación eficiente de los instrumentos legítimos de defensa comercial y mejora en la verificación de productos importados, agilizar el registro de agroquímicos de nueva generación y con moléculas mejoradas. Es pertinente señalar que las tecnologías para hacer de la agricultura una actividad más eficiente y sostenible, están disponibles en el país. Sin embargo, el poco acompañamiento y capacitación de los agricultores, retrasa la innovación tecnológica en las fincas pequeñas y medianas del país. Se pueden señalar otra deficiencia como el poco control sobre los productos importados y la baja de aranceles a productos como el arroz, lo que deja en desventaja al pequeño y mediano productor del arroz y provoco que muchos productores de arroz dejaran la actividad. Así como la situación de que los aranceles de protección a los productos agrícolas para la importación de productos agrícolas son más elevados en Estados Unidos que en Costa Rica. Me llama la atención que Europa y Estados Unidos existan subsidios a los productores agrícolas para proteger su situación económica y social contar con seguridad alimentaria. En Costa Rica No se dan subsidios y no hay una política de seguridad alimentaria. Algunos expertos han señalado que se puede dar una crisis mundial en la producción de fertilizantes, lo que puede provocar desabastecimiento. Es necesario señalar que el país requiere urgentemente de una agenda política de reactivación agropecuaria que permita al sector, crear las bases para que pueda recuperarse dignamente. Se debe propiciar un desarrollo integral del sector agrícola en un plan que involucre acciones de asistencia técnica, capacitación, mercadeo de los productos agrícolas, almacenamiento y caminos vecinales en buen estado así como lograr la seguridad alimentaria.
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