La metamorfosis política de la “finca”

» Por Héctor Arce Cavallini - Doctor en Ingeniería

Sujetándonos, literalmente, a la definición del término que lleva como título este artículo, no cabe duda de que la visión política de nuestra gente ha cambiado de estado de opinión desde las elecciones de mayo del 2014. Se transformó de un complejo comportamiento de críticas recalcitrantes a la más absoluta aceptación (o tolerancia quizás) de las actuaciones del gobierno.

Podemos visualizar una transformación política al producirse hechos significativos que conlleven a un cambio social radical (económico, de pensamiento, etc). No obstante, el mero paso de la gobernanza del país a un partido político considerado como no tradicional, en el 2014, no justifica, a mi buen entender, que la reacción crítica popular que surgía antes de ese año, desde entonces haya desaparecido.

La “finca”, como peyorativamente denominó al país la hija de la ministra de Relaciones Exteriores que recientemente renunció al cargo, se ha sumido en una especie de simbiosis gobierno (partido oficialista) y votantes del mismo que está permitiendo la satanización, sin mayores protestas, de todo cuanto los anteriormente llamados partidos tradicionales habían creado. Veo en ello el riesgo de un desmembramiento del Estado que lleve ocultos intereses partidarios y no razonamientos oportunos y correctos de las necesidades de transformación. Me recuerda la época romana cuando en el Coliseo se le daba al pueblo lo que el pueblo pedía (diversión) para que no protestara sobre lo que realmente necesitaba. En nuestro caso tanta ha sido la satanización de lo que históricamente hemos creado como nación (con excepciones, claro) que prima más la ira que se ha generado en la gente a raíz de ello, que el pensamiento reposado e inteligente sobre si es lo mejor modificar cuanto hemos construido con los años. Se han vendido ideas en términos de conceptos “abusivos” y gran parte de la sociedad ha consumido esta publicidad política.

Por otra parte, siguiendo la línea de esta extraña metamorfosis, podemos apreciar como lo inmoral y criticable hasta antes del 2014, son ahora cuestiones morales y de injusta crítica de nuevo cuño político. Por criticar, no se critica nada, ni siquiera lo que nos afecta, porque todo está bien hecho si proviene de la nueva “ideología” política que nos venden.

A un gran sector de la sociedad no le importa percibir el despeñadero ante sus ojos, si las medidas que nos afectarán son producto de la sacrosanta nueva revolución que acusa de indebido casi todo lo que antes se hizo. Extrañamente, todo es aceptable, hasta el perjuicio del patrimonio personal de los padres, según la nueva visión de muchos hijos. Estamos en la era de la presunta reconstrucción de la Nación y el fin justifica los medios: una nueva moral (a gusto de quien la practica) o una nueva ética (acomodada a ciertos intereses), son parámetros recientes de actuación. Revolución de cambio, pero a conveniencia.

En la Finca todo está malo, por lo tanto, todo debe reinventarse, si no aceptarse sin remilgos, incluso lo que está fuera de lo legal, porque todo lo existente proviene de un Estado- Nación corrupto y tradicional y lo que antes era malo ahora es correcto; la ley solo es letra muerta en este Estado-Nación abominable (aunque se ha probado, para dicha de otros muchos, que finalmente no es así).

Incluso, desprestigiar a la finca o presumir de renunciar a ella es “tendencia” aceptada y callada en gran parte de esa nueva sección política de hoy, modernización “del fin justifica los medios”, digo yo.

A lo mejor, solo posiblemente, la aversión creada a lo pasado nos puede costar caro a futuro; un pensamiento sin iras preconcebidas sería ideal. Correcciones a las desigualdades es oportuno, saltarse barreras en aras de la nueva política reivindicativa no viene al caso. Mucho menos inventarnos, ahora, un nuevo país sin consenso mayoritario, que no es el de la desprestigiada Asamblea Legislativa. Si no entendemos, preguntemos a los “chalecos amarillos”.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@nuevo.elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto