
Después de un magnífico trabajo cuyo éxito les deparó el Premio Nobel de la Medicina, tres ilustres virólogos descubrieron y entregaron a la Sociedad Científica del Mundo la tanto esperada Hepatitis C; una hazaña que sepultará por siempre la Cirrosis Hepática que mató a miles de pacientes quienes abusaron del licor, pese a no ser la Patología la causa principal del alcohol en algunos, raros casos.
En una entrevista los científicos; con mucha hidalguía e imparcialidad, acotaron que fueron ocho largos años que necesitaron, para concluir su trabajo de investigación; en contraste y comparación con el Covid-19 que solo necesitó unos pocos meses para llegar a buen puerto y lograr la ansiada vacuna, concluyeron: “son las contradicciones del oficio…”con una pizca de ironía.
La noticia por su misma esencia y seriedad ha sido “Bomba” y, a propósito de diferencias, lejos de la caza del Covid-19; cuyo fin han sido los políticos en boga los afectados y unos cuantos personajes de la farándula sin mayor trascendencia, hay que ser realistas además de sinceros; que un momio de la Realeza Británica tenga el virus, provoca la siguiente pregunta:” ¿tiene la misma importancia que unos niños de África padezcan del mismo mal sin medios para la cura?” Como broche de oro, en la alicaída humanidad actual, lo que hicieron los tres científicos, más que hombres nos hace pensar que todo no está perdido.
Es de esperar que el nuevo año, traiga luz a la humanidad y que logremos construir un mundo mejor para todos, especialmente para los más vulnerables. (Sic)
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