La gestación de lo absurdo

» Por Lic. Alejandro González Ramírez - Diseñador y publicista

Las quejas, improperios y arrebatos que provocó en los gremios más “modernos” de Costa Rica, la carroza de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA) que participó en el pasado Festival de la Luz, bajo el lema del inicio de la vida, es imposible pasarlo por alto, ya que puede ser considerado como un antecedente que se repita a lo largo de este año 2019, como parte de campañas y sondeos para presionar sobre el fenómeno del aborto.

Este tipo de manifestaciones propias del subjetivismo moral y ético, precisan dar a conocer el criterio de sabios que han tocado la problemática del aborto desde una perspectiva objetiva, como lo es el caso del filósofo español Gustavo Bueno, uno de los pocos con una teoría de las ciencias y un tratado filosófico contemporáneo a cuestas, sistemas que eran de interés por personajes de la talla de Galileo o Einstein, por dar un ejemplo.

En este caso, utilizaremos una pincelada de lo que dijo Bueno sobre el aborto y además, como se dice popularmente – les daremos de su propia medicina – ya que el mismo se declaraba ateo, lo cuál, derriba la falacia de principio al afirmar que una posición contra el aborto, se basa en “anticuados” motivos religiosos, conservadurismo o falta de educación.

En una conferencia que se puede ver en el canal digital You Tube, este filósofo explica uno de los principales argumentos para no apoyar el aborto: la gestación. Esta es, nada menos que un proceso por el cuál existe y se multiplica el ser humano: es material, comprobable y continuo, las ciencias médicas lo tienen estudiado de sobra, cualquier intento de minimizar o violentar la gestación es ir en contra de la especie humana, ya que iguala el cigoto y/o embrión a un objeto de despojo similar a una flema, una espinilla o un tumor maligno; un intruso. Basta poner atención a lemas “feministas” tan burdos como: “yo decido lo que sale de mi cuerpo”, para darse cuenta por dónde va el asunto y saber que no es fortuita la reacción furibunda.

En el caso de la carroza, no tardaron en salir “algunas y algunos” que destacan mucho en la política y los medios digitales no precisamente por su alto coeficiente intelectual, los cuales, hicieron todo lo posible para denigrar la gestación y de paso mostrar su faceta intelectual más inoperante. Para estos “hiper-modernos” un embrión humano no se puede percibir en su forma humana, rayan en la psicopatía al decir que se trata de un simple conjunto de células sin orden y sin futuro. Por otro lado, los pobrecillos deben hacer malabares para no llamar las cosas por su nombre y convertir en potables sus idealismos con alto grado de contradicción y propaganda “moderna”, incluso mencionan el nombre de la ciencia en vano, por desgracia ni llevándolos a un ultrasonido de embarazo darían el brazo a torcer.

Sin embargo, lo que más requiere atención es percatarse de que muchas personas son arrastradas fácilmente y de igual manera apoyaron, compartieron y se burlaron del concepto de la carroza a través de medios digitales sin detenerse en analizar lo básico, un tema que exponía la gestación de la cual ellos mismos provienen como máxima simbología de la vida humana. En otro contexto, no cabe duda saldrían en defensa de los huevos de las tortugas marinas y otras especies; esos que por dentro son una yema y una clara pero nadie se atrevería a negar que del cascarón, en poco tiempo saldrá una tortuga.

En el caso del ser humano, demos chance nueve meses, incluso menos y saldrá una persona, discutir siquiera un lapso para el aborto es insostenible y absurdo por ese mismo proceso, las campañas preventivas, asistencias previas y ayudas maternas es por dónde se debería abordar el fenómeno, pero nunca normalizando un acto de por sí es vergonzoso, agrega Gustavo Bueno en su conferencia.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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