El oficialismo habla de la fiscalización como una molestia, no es eficiencia es una peligrosa impaciencia a los límites del poder. Lo grave es que casi el 44% que votó por Laura no se dan cuenta. Algunos ya han despertado.
Cuando el oficialismo califica la fiscalización —ya provenga de la Contraloría General de la República (CGR), las comisiones legislativas o el Poder Judicial— como una “molestia”, un “freno” o un “obstáculo al desarrollo”, se evidencia una tensión fundamental entre la eficiencia ejecutiva y el diseño constitucional del país. Si no veamos los proyectos presentados por Laura, algunos inconstitucionales, otros sujetos a corrección y según algunos abogados penalistas uno es basura política.
Analicemos esa “peligrosa impaciencia a los límites del poder” y cómo se conecta, de forma directa, con el rumbo económico del país:
LA FISCALIZACIÓN COMO “MOLESTIA”: ¿EFICIENCIA O EROSIÓN INSTITUCIONAL?
El argumento del oficialismo suele ser pragmático: «Los controles son excesivos, burocráticos y retrasan las obras que el pueblo necesita». Sin embargo, la lectura crítica de este fenómeno apunta a un riesgo mucho mayor:
- Confusión entre Agilidad y Arbitrariedad: La fiscalización no existe para entorpecer, sino para garantizar que los fondos públicos se usen legalmente y sin corrupción. Tratar el control como un “estorbo” refleja una visión donde el fin justifica los medios.
- La “Peligrosa Impaciencia”: En una democracia robusta como la costarricense, el poder está fragmentado deliberadamente mediante pesos y contrapesos (checks and balances). La impaciencia del Ejecutivo ante estos límites denota una resistencia a negociar y a someterse a las reglas del juego democrático, prefiriendo la vía del decreto o la confrontación directa.
- El Desgaste de las Reglas del Juego: Cuando se ataca sistemáticamente a las instituciones de control, se debilita la confianza ciudadana en el sistema y se abre la puerta a la opacidad en la contratación pública.
EL VÍNCULO OCULTO: INSTITUCIONALIDAD Y DESACELERACIÓN DE ZONAS FRANCAS
Aunque parecen dos temas separados (uno político y otro económico), en Costa Rica están íntimamente conectados.
Históricamente, el principal activo del país para atraer inversión extranjera directa (IED) a las zonas francas no ha sido la mano de obra barata, sino la seguridad jurídica y la estabilidad democrática. ¿Cuáles son los riesgos? Impacto en las zonas francas, el ataque a la fiscalización envía señales de inestabilidad. Las multinacionales temen invertir en países donde las reglas del juego pueden cambiar por voluntad del gobernante de turno, sin el contrapeso de la ley, erosión institucional si se percibe que los controles se debilitan o que el Poder Ejecutivo opera sin frenos, las agencias de calificación de riesgo crediticio y los inversionistas globales elevan el perfil de riesgo del país.
Si estos riesgos se agravan como va a hacer Laura para pedir más préstamos ya que el manejo del gobierno pasado fue aplicar el gasto mínimo y vivir de la estabilización que aún les da las zonas francas, la exportación de equipos médicos y de servicios. Y lo que le gustaba al ministro de hacienda hoy diputado hacer préstamos.
Conclusión
La prisa por mostrar resultados rápidos frente al respeto por los procesos legales.
La desaceleración de las zonas francas ya tiene un componente económico fuerte (como el tipo de cambio y los costos locales), pero si a esto se le suma un clima de incertidumbre jurídica e institucional provocado por la hostilidad hacia los controles, el motor económico del país podría sufrir un daño estructural difícil de revertir. La desaceleración en los regímenes especiales rara vez responde a una sola causa; suele ser el resultado de un encarecimiento relativo de los costos locales de producción coincidiendo con un entorno internacional más cauteloso o restrictivo en materia de demanda y fiscalidad global