La familia tradicional y la verdad sobre las familias costarricenses

» Por Erick Quesada Ramírez - Psicólogo

La familia es uno de los temas centrales de la presente campaña política, por lo que me parece importante compartir algunos datos y reflexiones al respecto. La familia tradicional, conformada por madre, padre, hijos e hijas, corresponde tan solo al 41,7% del total de las familias costarricenses, según el X Censo Nacional de Población y VI de Vivienda 2011, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Otros tipos de familias presentes son las nucleares monoparentales (padre o madre con hijos(as) (13,8%), la pareja sin descendencia (10,7%),  la familia nuclear extendida con descendencia y otros familiares (8,5%) y la familia monoparental y otros familiares (6,1%) entre otros.

Esta realidad nos pone de frente a la interrogante de si es justo o conveniente denominar como familia únicamente a la conformada por padre, madre, hijos e hijas, incluso, con la presencia de otros familiares. Una familia cumple con su razón de ser, sin importar cómo esté constituida, en la medida en que sus miembros se vinculen mediante el amor, el respeto, la horizontalidad y el cuidado mutuo, y es precisamente en esto que radica la legitimidad de todo grupo familiar.

No se quiere cuestionar de ninguna manera a la familia tradicional, sino hacer ver que existen otros tipos igualmente válidos e importantes en nuestra sociedad.

Un tema vinculado a esto, es el de la presencia de personas gais, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) en nuestras familias. Hay que partir del hecho irrefutable de que estas personas han estado presentes desde siempre.  Aunque se les ha desprovisto de una serie de derechos, han desempeñado múltiples e importantísimos roles a lo interno de las familias; lo hacen en el presente y lo seguirán haciendo en el futuro.

Esto es otra realidad a la que debemos abrir los ojos: las personas LGBTI no solo no significan ninguna amenaza para las familias costarricenses, sino que son parte integral y funcional de las mismas. Al sumar a lo anterior el hecho de que también a lo largo del tiempo han conformado sus propios grupos familiares, queda claro que “la amenaza a la familia” que se pregona con respecto al matrimonio igualitario no tiene sustento alguno.

La historia nos indica que no ha habido un solo tipo de familia sino múltiples, que pueden tener diferentes dinámicas y que pueden cambiar y evolucionar con el tiempo.

Por el bien de nuestras propias familias, y de las demás familias que conforman la sociedad costarricense, asumamos una posición crítica y responsable como ciudadanía: abracémoslas a todas en su diversidad y legitimidad.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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