
Existe un tema ausente de la campaña electoral y que no se discute en los ámbitos universitarios, tanto así que el CONARE mediante el oficio CNR-OF-001-17 se nos negó audiencia para exponer la situación de la educación superior en la Región del Pacífico Central.
El tema precisa en la desigualdad histórica entre la GAM y las regiones periféricas, desigualdad provocada entre otros aspectos por la escasa inversión de las Universidades Estatales. Lo anterior claramente provoca y sentencia a estas regiones a la pobreza y la falta de oportunidades de desarrollo, así como de fuentes de trabajo que desencadena otros males sociales como el narcotráfico, prostitución, robos, etc.
Es muy fácil culpar a los políticos por la falta de trabajo y la pobreza en cantones como Puntarenas que tienen gran potencial, pero por diferentes factores no logran desarrollarse. Sin embargo, las autoridades universitarias no permiten discutir públicamente la inversión que se ha realizado en los últimos años en estas regiones.
No se trata de indicar montos cuantitativos pues bien que cinco mil millones de colones pueden sonar mucho dinero para algunos, lo cierto es que apenas representa el 1% del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES). Sería un insulto justificar la inversión en educación en miles de millones de colones, cuando más del 90% se queda en la Sede Central.
En el caso de la UCR, para los años 2013, 2014, 2015 y 2017 concentró cerca del 90% en su Sede Central. Mientras que la UNA en el 2013 concentró el 93% y para el 2016 el 92%. Y el resto para todas las regiones periféricas a la GAM. Siendo así, no se puede esperar mejores resultados que el desempleo y la pobreza en dichas regiones.
¿Es sostenible esta distribución de los presupuestos de las universidades estatales? ¿Porqué un humilde pescador de Puntarenas o un agricultor de la zona norte o sur del país tiene que trabajar duro para financiar el FEES y recibir en algunos casos un beneficio del 1% como en el Pacífico Central? ¿A eso le llamamos justicia e igualdad de oportunidades? ¿O el discurso de justicia social e igualdad que pregonan las universidades en este caso no se aplica?
¿Cómo le pedimos a un gobierno generar empleos en las regiones periféricas con estos niveles de inversión de las universidades estatales? ¿Cómo esperamos que un inversionista arriesgue su dinero abriendo una empresa en la Región del Pacífico Central donde en los últimos 5 años las universidades estatales no han graduado un solo ingeniero eléctrico?
El Pacífico Central no tiene sedes de la UNA ni del TEC, y la Sede de la UCR recibe cerca del 1% del total de su presupuesto siendo la sede de la UCR que menos recursos recibe de todas sus sedes.
La Región del Pacífico Central es la que menos sedes de universidades públicas y privadas tiene según el Quinto Informe del Estado de la Educación. Estudios, y datos del Índice de Progreso Social y la Academia de Centroamérica confirman que dicha región está en el olvido de las Universidades Estatales.
Una región con el potencial que implicaría tener un el mediano plazo un nuevo aeropuerto internacional, tener un importante puerto comercial como Puerto Caldera, y un Data Center, debería tener como mínimo una Sede del TEC y mayor inversión de las universidades estatales, en lugar del 1% que se recibe actualmente.
Incluso empresas como Inolasa, Alunasa, Metalco, Bekaert, Alimentos Prosalud (Sardimar), entre otras, que significan más de 3.000 empleos directos en el Pacífico Central firmaron una carta solicitando al TEC una Sede para dicha región.
Al día de hoy dichas empresas no ha recibido una respuesta clara de parte del Rector del TEC sobre la solicitud que realizaron y los argumentos que se mencionan en dicha solicitud.
Afirma el Rector “que tanto en el Gobierno como en la Asamblea Legislativa se da una presión para que las universidades públicas vuelquen sus esfuerzos a la atención de regiones deprimidas, y que en este caso el Pacífico Central no correspondía.”
Es decir, para el Rector del TEC Puntarenas NO es una región deprimida a pesar, que tiene un 30% de pobreza y un 20% de pobreza extrema, con poca presencia de las universidades estatales y con escasas fuentes de empleo.
Es lamentable que este tema no esté presente en el debate electoral, y que las autoridades universitarias no admitan debatir este tema pues ellas tienen una alta cuota de responsabilidad en el desempleo, la pobreza y las escasas oportunidades de desarrollo en las regiones periféricas a la GAM.
¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que las universidades estatales sigan sentenciando a la pobreza nuestras regiones? ¿Qué hará al respecto los próximos diputados y presidente para disminuir esta desigualdad y exclusión de nuestras regiones al acceso a la educación superior que también financiamos por medio de los impuestos?
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