La CCSS exige soluciones urgentes

» Por Luis Fernando Allen Forbes - Director ejecutivo Asociación Salvemos El Río Pacuare

La deuda que mantiene el Gobierno de Costa Rica con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no es nueva. Se trata de un compromiso que se ha acumulado a lo largo de varias administraciones, sin que ninguna haya logrado saldarla por completo. El resultado es un enorme lastre financiero que hoy pone en riesgo la sostenibilidad del sistema público de salud.

La CCSS enfrenta una situación crítica: necesita recursos para mejorar la calidad de sus servicios, modernizar su infraestructura y contratar más especialistas que atiendan la creciente demanda de la población. Los hospitales saturados, las largas listas de espera y el deterioro en algunas instalaciones son síntomas visibles de un sistema que requiere apoyo urgente.

Para miles de personas de bajos ingresos, la CCSS representa la única posibilidad de recibir atención médica digna. Los servicios privados son inaccesibles para gran parte de la población, por lo tanto la CCSS no puede seguir siendo la víctima de la irresponsabilidad política.

Costa Rica debe encontrar una fórmula efectiva que permita fortalecer la gestión de la CCSS y garantizar su financiamiento. Al mismo tiempo, el Estado debe asumir su responsabilidad y definir un mecanismo realista para pagar la millonaria deuda acumulada. Este compromiso no solo es una obligación financiera, sino un acto de justicia social hacia una institución que ha sido pilar del bienestar y la salud de los costarricenses.

La deuda del Gobierno con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) es una vergüenza nacional. No se trata de un problema reciente ni de una sola administración; es una cadena de gobiernos que han prometido pagar y nunca lo han hecho. Mientras tanto, la institución que sostiene la salud de todo un país se ahoga entre números rojos y necesidades urgentes.

La CCSS necesita recursos, y los necesita ya. Es imposible exigirle que mejore sus servicios, reduzca las listas de espera o modernice su infraestructura si el propio Estado le debe miles de millones. ¿Cómo puede funcionar bien una institución a la que no se le cumple con lo básico?

Muchos critican la lentitud o las fallas del sistema público, pero olvidan que sin la Caja, miles de costarricenses quedarían sin atención médica. La mayoría de las personas de bajos ingresos no puede pagar un hospital o un seguro privado. Si la CCSS desapareciera o se debilitara, el país enfrentaría una crisis sanitaria y social de proporciones incalculables.

Costa Rica necesita defender a su Caja, no solo con palabras, sino con acciones concretas. Es momento de que el Gobierno deje de tratar a la CCSS como una cuenta pendiente y empiece a honrar su deuda. No se puede seguir cargando a los asegurados y a los trabajadores con la irresponsabilidad política de quienes administran el país.

La Caja no debe desaparecer; debe fortalecerse. Y para eso, el Estado tiene que pagar lo que debe. Solo así podremos aspirar a un sistema de salud digno, eficiente y verdaderamente solidario.

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