
Recientemente fue aprobado el proyecto de Ley de Incentivos y Promoción para el Transporte Eléctrico (N° 9518). Dado que según la Agencia Internacional de Energía (2017) la electricidad de Costa Rica contiene 72 veces menos emisiones de CO2 que el promedio mundial, algunas personas creen que cada litro de combustible que se sustituya por electricidad proveniente de energía renovable beneficia el ambiente, la salud pública y la economía del país. Es conveniente, por lo tanto, determinar el impacto real que el transporte eléctrico traerá al país.
BENEFICIOS AMBIENTALES: Costa Rica forma parte del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC), lo que le permite al país exportar parte de la electricidad generada con fuentes renovables de energía, la cual, a su vez, es utilizada por los otros países centroamericanos para reducir su generación térmica. Si Costa Rica impulsa el transporte eléctrico, se reducirán los excedentes exportables de electricidad renovable provocando un aumento en la generación térmica del resto de Centro América, por lo que si bien Costa Rica reducirá las emisiones de CO2 de su sector transporte, las emisiones regionales asociadas al sector eléctrico aumentarán. Según el sitio www.fueleconomy.gov un sedán eléctrico como el Hyundai Ioniq, consume 0,156 kWh/km, por lo que, si recorre 25000 km en un año, consumirá 3906 kWh, los cuales, debido a las pérdidas en transmisión y distribución eléctricas, equivalen a una generación de 4340 kWh al año. Según el Plan de Expansión del ICE 2016, una planta térmica eficiente produce 4,48 kWh/litro de fuel oil, por lo que, si algún costarricense decide adquirir este vehículo, Centro América deberá consumir anualmente 969 litros de fuel oil para producir la electricidad que Costa Rica ya no le exportará. Según datos del Instituto Meteorológico Nacional, cada litro de fuel oil emite 3,1 kg de CO2, por lo que cada Hyundai Ioniq eléctrico que se adquiera en Costa Rica, aumentará las emisiones del sector eléctrico regional en 3003 kg de CO2 por año. A nivel nacional, la adquisición el Hyundaí Ioniq eléctrico evitará la compra de un vehículo gasolina similar como Hyundai Elantra, el cual según el sitio https://www.fueleconomy.gov consume 0,069 litros/km, de tal forma que al recorrer 25000 km, consumirá 1725 litros de gasolina al año y dado que el IMN considera que cada litro de este combustible emite 2,23 kg de CO2, se tiene que las emisiones evitadas por la adquisición del vehículo eléctrico serán de 3847 kg al año. Por lo tanto, se puede concluir que un vehículo eléctrico terminará produciendo el 78% de las emisiones de CO2 que emite un automóvil a gasolina.
IMPACTO FISCAL: Cada vehículo eléctrico que se importe, sustituirá la importación de un automóvil a gasolina que habría pagado alrededor de 5400 US$ en impuestos. Por otro lado, la Ley 9518 exonera al propietario del vehículo eléctrico del pago del marchamo por lo que el Gobierno dejará de percibir alrededor de 4 mil US$ en cinco años. Adicionalmente, los 1725 litros de gasolina ahorrada provocarán una reducción adicional de 730 US$ por año en el impuesto único a los combustibles, sin embargo, según datos de ARESEP, los 3906 kWh que consumirá el automóvil eléctrico al año incrementará la factura eléctrica en 50760 colones al mes (1069 US$ por año), de los cuales el impuesto de ventas equivale a 123 US$ por año. En resumen, en un periodo de 10 años, cada vehículo eléctrico provocará un incremento en el déficit fiscal de 15470 US$.
IMPACTO PARA EL PROPIETARIO: El vehículo utilizado para este análisis, tiene un precio de 34 mil US$, mientras que el automóvil a gasolina cuesta alrededor de 25000 US$. Por su parte, la gasolina ahorrada representa 1888 US$ por año a lo que se le debe incluir 200 US$ en ahorro por mantenimiento. Tomando en cuenta que la electricidad del vehículo eléctrico le aumentará la factura eléctrica a su propietario en 1069 US$ se tiene que, en un periodo de 10 años, el propietario se ahorrará 1190 US$. Sin embargo, dado que en ese momento la batería posiblemente ha alcanzado su vida útil, es posible que, para poder vender su vehículo eléctrico, el propietario se vea en la obligación o a realizar una inversión que, según el sitio movilidadeléctrica.com (https://movilidadelectrica.com/precio-la-bateria-del-chevrolet-bolt/) actualmente, supera los 15 mil US$, o a vender su vehículo a un precio más bajo con el fin de que el comprador se haga cargo del costo que implica cambiar el paquete de batería. En resumen, aún si las baterías se redujeran un 30% en los próximos 10 años, parece ser que el propietario del vehículo eléctrico no obtendrá ningún beneficio económico por la adquisición de su vehículo aún con los beneficios establecidos en la Ley 9518; más bien podría tener una pérdida equivalente a los 4200 US$ (4 millones de colones).
IMPACTO ECONÓMICO: Según el Ente Operador de la Red Centroamericana (EOR), actualmente, Costa Rica recibe alrededor de 75 US$ por cada 1000 kWh que exporta, por lo que los 4340 kWh que se dejarían de exportar si algún costarricense adquiere un Hyundai Ioniq eléctrico, reducirá las exportaciones nacionales en 325,5 US$ por año. Considerando que el costo promedio de importar un litro de gasolina en el año 2017 fue de 0,44 US$/litro, los 1725 litros de gasolina que se dejaría de importar, le ahorrarían al país 759 US$, por lo que el ahorro en divisas por año será de 433,5 US$ a lo que se le debe sumar unos 150 US$ al año por la reducción en la importación de repuestos (filtros de gasolina, aire, etc). De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, importar un vehículo eléctrico cuesta 21400 US$, mientras que el costo de importación del vehículo a gasolina es de 10400 US$, por lo que al incluir el costo de importar la batería y descontar los ahorros anuales (583,5 US$) se concluye que durante 10 años, un vehículo eléctrico aumentará el déficit comercial del país en más de 15 mil US$.
En resumen, es posible concluir que los vehículos eléctricos no traerán beneficios económicos al país, más bien incrementarán el déficit comercial, por otro lado, el incremento en el déficit fiscal de 15470 US$ por vehículo parece sumamente alto para lograr una reducción de apenas 844 kg de emisiones de CO2 por año, sobre todo si se considera que, con esa cantidad de dinero, se podrían reforestar al menos 7 hectáreas de bosques que al año podrían captar más de 30000 kg de CO2.
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