Debe ser muy difícil para los extranjeros venir a descubrir los problemas económicos de Costa Rica. Y más difícil aún, debe ser tratar de resolverlos. Debe ser por eso que desde hace muchos años seguimos siendo clientes frecuentes del FMI y todavía continuamos sin resolver nada. Si el FMI quiere realmente ayudarnos, se van a dar cuenta rápidamente que las soluciones para los problemas de Costa Rica, son muy fáciles. Somos un país chiquito con obvio, también una economía chiquita. El FMI sin mucho esfuerzo, debe darse cuenta rápidamente, que la mitad de los problemas económicos de Costa Rica, son por culpa precisamente de la enorme, creciente, inmanejable e impagable deuda pública. El FMI debe llegar a saber que el deporte nacional de nuestros políticos es pedir prestado para cualquier cosa. Préstamos que en su mayoría son innecesarios, inútiles y mal utilizados porque además, los tendrán que pagar otras generaciones. El FMI debe darse cuenta rápidamente, que la otra mitad de los problemas de Costa Rica, es por el tamaño y los privilegios sin fin del sector público y las repúblicas independientes, propiciado desde hace muchos años por la mala interpretación y abuso de las convenciones colectivas. Hasta la evasión fiscal y otros problemas menores de Costa Rica, son producto de la ineficiencia y privilegios sin fin del sector público. Hasta la OCDE y la CEPAL han insistido sobre este tema. Las soluciones para Costa Rica son muy fáciles. No más préstamos. No más impuestos. Eficiencia y coordinación en los tres poderes de la República, en vez de comportarse como otras repúblicas independientes y, control por fin del gasto público.
Está claro que el papel mundial que juega el FMI es muy importante y necesario. Inclusive podemos hasta afirmar que el FMI es relativamente justo, en el tanto que sabemos que sus financiamientos no pretenden el lucro propio con sus intervenciones. Pero en el caso de su intervención en Costa Rica, aunque es probable y ojalá que el FMI tenga en mente una variedad de objetivos, necesitamos que entre sus objetivos esté, por sobre todos los demás, el beneficio de nuestro país, el beneficio de todos los costarricenses. En ese sentido y en la situación actual, no necesitamos ni más préstamos ni más impuestos. Necesitamos por el contrario, urgentemente, por fin, eficiencia y más y mejores controles del gasto público. Desde hace muchos años, los costarricenses padecemos de una epidemia de repúblicas independientes y de fugas por todos lados, de los recursos públicos. Seguimos esperando todavía que las auditorías internas, contralorías y demás instituciones encargadas del control del gasto público, recuerden por fin, que su trabajo es muy importante y necesario para Costa Rica, aunque sus salarios y privilegios sean pagados por cada institución pública, su deber inicial y final es por y para Costa Rica, porque de lo contrario nunca van a alcanzar ni más préstamos ni más impuestos para cubrir tantas y tantas fallas en el control de los recursos públicos. Tal vez no esté dentro de los objetivos de esta intervención del FMI, pero la solución para Costa Rica no está en más impuestos ni más préstamos. Solamente hay que controlar por fin el gasto público. Hasta la OCDE y la CEPAL han insistido sobre este tema. Excelente que el FMI nos esté supervisando y aportando ideas para enderezar el rumbo.