Estados Unidos descubrió el peligro chino, Hispanoamérica, todavía

» Por Luis Zúñiga - Analista político, exdiplomático

Es evidente que el peligro que representa para el mundo el régimen comunista chino pasa inadvertido para numerosos gobiernos democráticos del mundo y, en particular, de Hispanoamérica. Sin embargo, el Congreso de los Estados Unidos (EEUU) entendió que un componente importante de la estrategia internacional china era socavar los lazos económicos y diplomáticos de Taiwán.

Con ese convencimiento, el Congreso de los EEUU aprobó la “Ley de Protección y Ampliación de las Relaciones Internacionales de Taiwán” (Taipei Act) en el 2019. La Ley promueve la ampliación de las relaciones con Taiwán y estimula a otras naciones y organismos internacionales a incrementar sus lazos oficiales y no oficiales con esa isla nación democrática de Asia. Además, la ley considera apropiado que EEUU incremente sus lazos económicos, diplomáticos y de seguridad con las naciones que fortalezcan o incrementen sus relaciones con Taiwán. En contrapartida, la ley considera también como apropiado que, en determinados casos, EEUU tome las medidas económicas, diplomáticas o de seguridad que estime apropiadas contra las naciones que implementen acciones serias o significativas que socaven la seguridad o prosperidad de Taiwán.

El grado de información y conocimiento sobre la política exterior china que guio a los legisladores estadounidenses fue evidentemente poderoso porque la ley obtuvo el inusual privilegio de un fuerte apoyo bipartidista. La presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, enfatizó personalmente la importancia de la ley en el actual contexto mundial.

El Taipei Act comienza con la rectificación de una esperanza equivocada de que China, luego de ser aceptada y bienvenida al mundo económico, financiero y político de las naciones libres y democráticas, se iba a comportar en concordancia con los principios que sustenta el mundo democrático.

El desarrollo de China tuvo lugar gracias a la apertura que EEUU le ofreció a través de inversiones y comercio. Era lógico esperar que la bonanza que comenzó a vivir China y que sacó de la pobreza a más 600 millones de chinos, que le permitió su ingreso en las más importantes organizaciones mundiales como Naciones Unidas y la Organización Mundial de Comercio, iba a producir reformas que suavizarían el carácter totalitario de su sistema político y que desecharía el objetivo comunista de la hegemonía global.

Sin embargo, en la misma medida en que China fue aumentando su poder económico, su fortaleza financiera y su presencia en los organismos mundiales, comenzó a reactivar sus objetivos ideológicos comunistas, entre ellos: Controlar la economía mundial, crear dependencias económicas y financieras mediante proyectos como “Belts and Roads” que convierten a los países que creen en la “buena intención china” en deudores-rehenes del régimen chino y en votos cautivos en los organismos internacionales.

Los beneficios de su crecimiento económico ya no se usan para elevar el nivel de vida de la población china sino que son desviados hacia la acelerada carrera armamentista y nuclear que desarrolla en este momento y que tiene alarmados a todos los gobiernos occidentales. La amenaza militar china ya es un hecho y se refleja en las acciones y declaraciones del presidente de los EEUU y de los líderes del Congreso de ambos partidos.

Sin embargo, Hispanoamérica parece vivir ajena a ese peligro tan serio.

La implementación de la estrategia hegemonista china pasa por sustituir a Taiwán en las relaciones económicas y diplomáticas en el mundo, especialmente en Hispanoamérica. El régimen chino ha puesto una fuerte cantidad de incentivos económicos, mezclados con silenciosas presiones políticas, en numerosos países de Hispanoamérica para conseguir que esos gobiernos cortaran sus relaciones con Taiwán y las abrieran con Pekín. Costa Rica fue uno de ellos.

Incluso, en términos nacionales, se puede medir la influencia y consecuencias que las relaciones con China van produciendo. Por ejemplo: El comercio de Costa Rica con China, que el 2008 fue de $29 millones en exportaciones y $870 millones en importaciones y que significaron una balanza comercial negativa de $841 millones de déficit, en el 2016 ya había crecido hasta un pobre $46 millones de exportaciones ticas y un enorme $2,082 millones en importaciones de China. El déficit comercial se “disparó” hasta los $2,036 millones.

Si las exportaciones de Costa Rica van en un 42% a EEUU, un 21% al Mercado Común Centroamericano y un 20% a la Unión Europea, es razonable que sus importaciones se reorienten hacia esos mercados de naciones con sistemas democráticos que no colocan a Costa Rica en dependencias nocivas.

La presencia china en otros países tiene vertientes variadas: una es a través de créditos y financiamiento de costosísimos proyectos de infraestructura que por fácilmente entran en incumplimiento de pago (default) y le permiten al régimen chino apropiarse del proyecto, otra variante es el comercio y los déficits que originan deudas muy difícil de cumplir, otra vertiente son los Institutos de “idioma” chino “Confucio” que vienen acompañados de un adoctrinamiento disimulado, o peor aún de sus “becas” en China que a través de esos nuevos profesionales crean alianzas económico-políticas en diferentes sectores y disciplinas. A esta última vertiente de penetración se le conoce como “inofensiva en apariencias”, pero sólida en resultados.

Por todas esas razones, sería valioso y saludable para Costa Rica que el nuevo gobierno tico se informe adecuadamente sobre las experiencias que numerosos países africanos tienen sobre los programas chinos y su endeudamiento con ellos. Son experiencias necesarias y valiosísimas que ya los norteamericanos conocen y temen. Ojalá que el nuevo gobierno de Costa Rica tenga flexibilidad para salvaguardar la economía tica y que proteja la nación de la indebida influencia de China comunista.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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