Es obvio que en democracia todas las leyes se aprueban con mayorías legislativas

Es obvio que en nuestra democracia del pura vida todas las leyes se aprueban con mayorías legislativas. Claro, pero no con mayoría legislativa de un solo partido político. Eso es muy peligroso. Con la sabiduría de los costarricenses, tradicionalmente no elegimos mayorías legislativas de ningún partido político. Como no confiamos en la capacidad de ningún gobierno para que hagan un buen gobierno, las mayorías legislativas necesarias deben obtenerlas mediante los acuerdos políticos entre los diversos partidos correspondientes. En este gobierno inclusive, como un buen ejemplo de nuestra democracia en acción, no ha sido posible acordar mayorías legislativas para quitarle la inmunidad a algunos funcionarios públicos, debido precisamente a los acuerdos entre varios partidos políticos. Está claro que en nuestro país, los diputados son escogidos en y por los partidos políticos, por unas cuantas decenas de sus partidarios y familiares, como uno más de los fáciles requisitos que pide nuestro TSE para participar en nuestras elecciones. Así ha sido y así es en nuestra democracia del pura vida. Tal vez sería mejor si los costarricenses pudiéramos elegir a los diputados más capaces, si tuviéramos verdaderamente partidos políticos permanentes y en acción positiva demostrada, en beneficio de todas las comunidades durante por lo menos varios años y no solo partidos sin actividades e inscritos ante el TSE solo para las siguientes elecciones. Y aun si eso fuera posible, es muy probable que la mejor mayoría absoluta que conseguiríamos es la que sabiamente hacemos los costarricenses desde hace ya muchos gobiernos anteriores, mediante acuerdos entre los diversos partidos políticos.

Nada ganamos todos los demás costarricenses con la política del “quítese usted para ponerme yo”. Para eso es un cambio de gobierno. Para que el nuevo gobierno arregle lo que haya que arreglar. Nada ganamos todos los demás costarricenses con cambiar una red de cuido por otra. Y menos ganamos si todo eso se va a hacer con odios, violencia y polarización, destruyendo nuestra Costa Rica del pura vida. Sí se puede gobernar para todos los costarricenses. Sí se puede mejorar nuestra institucionalidad y nuestra Costa Rica del pura vida. Sí se puede. Solo se necesita capacidad, no odio ni violencia ni polarización. Esta es nuestra Costa Rica del pura vida. Sería una maravilla que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar también de nuestra Costa Rica del pura vida. Que también puedan disfrutar de esta nuestra democracia única y original, nuestra democracia de exportación, nuestra Costa Rica del pura vida. Pero eso solo se consigue sin insultos, sin violencia, sin odios y sin polarización.

Está claro que es demasiado peligroso darle mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa a cualquiera y por eso, mejor, a ningún partido político. Para tener malos gobiernos no hemos necesitado elegir partidos con mayoría legislativa. El quiebre del voto que hacemos tradicionalmente los costarricenses, con la sabiduría de los ticos, es porque no confiamos en nuestros gobernantes y en los 3 poderes deben conseguir las mayorías necesarias mediante acuerdos entre todos los diversos partidos políticos. También todo eso ya forma parte de nuestra democracia del pura vida. Hasta este gobierno actual inclusive salió de una segunda ronda. Hace 16 años y un candidato no quiso debatir. Ya lo resolvimos y no ha vuelto a ocurrir. Los costarricenses ya tenemos cada vez más experiencia para que hasta las segundas rondas encajen dentro de nuestra Costa Rica del pura vida. Ya casi lo logramos. Sin odios ni violencia ni polarización hasta las segundas rondas ya forman parte de nuestra democracia del pura vida. Esta es nuestra Costa Rica del pura vida. Sería una maravilla que además de nosotros y los turistas, nuestros hijos y nietos puedan disfrutar también de nuestra Costa Rica del pura vida. Que también puedan disfrutar de esta nuestra democracia única y original, de esta nuestra democracia de exportación, de esta nuestra Costa Rica del pura vida.

Tambien conocemos que todas nuestras instituciones públicas adolecen de muchos defectos, pero es que si de defectos se trata, también los 3 poderes de la República tienen muchos defectos. Entonces, por dónde empezamos, quien arregla a quien? Es el poder ejecutivo quien nombra a sus ministros y viceministros, también es el poder ejecutivo quien nombra juntas directivas y presidentes de instituciones públicas, embajadores y un sin número más de funcionarios públicos. Los partidos políticos son quienes escogen a los futuros diputados. Los diputados son quienes eligen y reeligen a magistrados y jueces del poder judicial hasta por 8 larguísimos años. Por dónde empezamos, quien arregla a quien? Para eso es un cambio de gobierno. Para que el nuevo gobierno arregle lo que haya que arreglar. Todos esos funcionarios también tienen montones de asesores que los pagamos todos los costarricenses. El problema son las personas, la capacidad de las personas, no las instituciones ni la institucionalidad. En estos tiempos de altísima desinformación también son necesarios los debates entre los candidatos a diputados, por lo menos, para votar con conocimiento y no por paquete como todas las elecciones anteriores o como tico básico en las últimas elecciones, por lo menos para elegir los primeros lugares de cada provincia. En cualquier democracia, la mayoría absoluta de un solo partido en el poder legislativo es más peligrosa que un dictador en el poder ejecutivo sin el contrapeso del multipartidismo. Malos ejemplos hay en todo el mundo y en toda la historia.

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