El Acuerdo Transpacífico, conocido como TPP por sus siglas en inglés, fue un tratado comercial entre países de la región del Pacífico que buscaba facilitar el comercio internacional, reducir aranceles y establecer reglas comunes para las inversiones y los negocios.
Aunque sus defensores señalaban que podía generar crecimiento económico y nuevas oportunidades comerciales, también existían preocupaciones sobre sus consecuencias sociales y económicas, especialmente para los pequeños productores, los trabajadores y las empresas nacionales.
Desde una perspectiva crítica, había varias razones para cuestionar la incorporación de Costa Rica al acuerdo:
- Competencia desigual: los pequeños y medianos agricultores costarricenses tendrían que competir con países como Australia, Nueva Zelanda y Vietnam, que cuentan con grandes capacidades de producción y exportación.
- Riesgo para el empleo nacional: si aumentaban las importaciones de productos agrícolas y alimenticios, algunos productores nacionales podrían perder ventas y verse obligados a reducir sus actividades.
- Afectación a la economía rural: muchas familias costarricenses dependen de actividades como la producción de leche, carne, arroz, café y hortalizas.
- Beneficios desiguales: las empresas grandes y los exportadores podrían tener más recursos para aprovechar las oportunidades del tratado que los pequeños productores.
- Falta de garantías suficientes: era necesario conocer con claridad las consecuencias del acuerdo y establecer medidas para proteger a los sectores más vulnerables.
El Acuerdo Transpacífico generó un importante debate en Costa Rica, debido a las consecuencias económicas y sociales que podría tener para nuestro país. Aunque se presentó como una oportunidad para abrir nuevos mercados y fortalecer el comercio internacional, también despertó preocupación entre los agricultores y pequeños productores nacionales.
Los productores costarricenses tendrían que enfrentarse a grandes empresas extranjeras con mayor capacidad económica y productiva. Esto podría perjudicar especialmente a los pequeños productores de leche, arroz, carne, café y hortalizas, quienes no siempre cuentan con los recursos necesarios para competir.
Por otro lado, entre los posibles beneficiados se encontraban las grandes empresas exportadoras, los importadores, los comerciantes y las compañías que podrían acceder a nuevos mercados y materias primas.
También los consumidores podrían beneficiarse de una mayor variedad de productos y precios más competitivos.
Costa Rica necesita oportunidades de crecimiento, pero también debe proteger a sus pequeños productores, el empleo rural y la producción nacional. El comercio internacional debe contribuir al bienestar de toda la población y no dejar atrás a quienes sostienen gran parte de nuestra economía.
El 28 de octubre de 2026, Costa Rica anunció que retiraba su solicitud de incorporación al CPTPP. La decisión se produjo después de las preocupaciones expresadas por distintos sectores productivos.
Finalmente, el Ejecutivo pudo haber valorado que el costo político de continuar con el CPTPP era mayor que el beneficio político inmediato de firmarlo.