El tiempo que se nos va: la urgencia de una movilidad digna

» Por Iztarú Alfaro - Diputada, subjefa de fracción de Liberación Nacional

La movilidad urbana es clave para el desarrollo y en ella no cabe la mezquindad política.

Hoy, miles de costarricenses vivimos la pesadilla de ver cómo la vida se nos escapa en presas, dónde cada vez nos ahogamos más y más en una masa vehicular que crece a mayor velocidad que las vías para desahogarlas.

​Vemos a trabajadores perdiendo sus horas de descanso de pie, en buses y trenes que no cubren la demanda.

Este no es solo un drama de calidad de vida y abandono familiar; también es una enorme hemorragia económica para Costa Rica.

Las presas le cuestan al país el equivalente al 4% del Producto Interno Bruto, y si sumamos el impacto en salud y seguridad vial, la cifra podría rozar el 10%, según el Estudio de Movilidad Segura 2025.

Y esto se reafirma en publicaciones de índices globales que señalan a San José como la ciudad con el peor tráfico de toda América Latina.

Esta crisis se agrava al transitar por arterias vitales como la ruta 27, donde los usuarios enfrentan constantes parálisis por la vulnerabilidad de la vía y los recientes socavones que obligan en este momento un paso regulado.

A este caos le sumamos la frustración por las obras de ampliación que siguen sin finalizar, asfixiando por completo el flujo vehicular.

Por si fuera poco, la afectación en la salida del tren a Cartago representa un golpe durísimo.

​En esta coyuntura, el tren eléctrico dejó de ser una alternativa; es una necesidad.

Esta inversión, de más de 800 millones de dólares, beneficiará a San José, Alajuela, Cartago y Heredia, y esperamos que los fondos para expropiaciones se gestionen con absoluta transparencia.

Pero seamos claros: el tren no solucionará el problema por sí solo. Requiere integrarse con otros medios de transporte y velar por tarifas accesibles.

De nada sirve un tren de primer nivel si eso encarece la economía familiar o si el usuario debe caminar kilómetros para llegar a su hogar.

Son elementos que debemos valorar. De ahí el apoyo con mi voto a la reciente aprobación de este proyecto de ley contó con mi voto afirmativo, pues desde desde mi curul, siempre habrá total disposición de aprobar aquellas iniciativas donde el bien común impere, sin importar si provienen del oficialismo o de otra bancada.

Pero con esa misma convicción y firmeza, votaré en contra de todo aquello que no considere sano ni positivo para el país.

Nuestro mayor compromiso debe ser devolverle a la gente el tiempo y la dignidad que esta crisis vial nos ha robado.

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