
Hablemos con nombres, así es como debe ser, la diputada Paola Vega y un grupo de políticos del PAC se han levantado en guerra contra la religión, no lo hacen con respeto, más bien lo hacen con un desmedido odio hacia la religión, más precisamente contra personas como usted y yo, que pertenecemos al cristianismo, llámese católicos, evangélicos, testigos de Jehová, etc.
Para iniciar estas palabras, debemos antes que nada recordar que el Papa Francisco dijo hace ya 3 años que es mejor optar por Estados laicos, eso sí, con una Ley sólida que permita la libertad religiosa. Y yo, como un demócrata creo fielmente que debe existir una separación del Estado y la religión.
Para contextualizar, yo también creo que es antiético apelar a motivos religiosos para conseguir un voto, ya que eso es mercadear con la fe y creo que eso debe ser señalado y denunciado, ya que incluso nuestra Constitución Política así lo prohíbe. Pero lo de Paola Vega y el PAC es una guerra desmedida, no contra la religión en la Política, lo de ellos es una guerra sucia y feroz contra el cristianismo en general, y sí, en esa guerra a mano armada ellos pretenden extinguir cualquier manifestación cristiana.
El cristianismo es, por definición, principalmente la promoción del amor por el prójimo, sin importar quien sea este, y también por definición el anticristianismo es la aplicación de ataques a los creyentes, al precio que sea, a fin de que tan siquiera pueda ejecutar buenas obras en nombre de su cristianismo, en nombre de Cristo.
Muestra de lo que digo es la persecución que ha iniciado Paola Vega al Padre Sergio, director de Obras del Espíritu Santo y hombre de fe cristiana profunda, demostrada desde una vida ejemplar. Obras del Espíritu Santo es un proyecto que tiene una capacidad operativa incluso mayor que la que tiene el Gobierno de la República, esto demostrado y comprobado prácticamente por todas y todos los costarricenses.
Esa persecución intimidatoria del PAC debe de parar, principalmente porque en este país la mayoría profesamos la fe cristiana. Recuerdo que incluso, don Pepe Figueres en un discurso, reflexionando sobre la Costa Rica del 2000, dijo; “En lo ético, que es lo principal, yo preferiría una sociedad cristiana, por cristiana quiero decir, inspirada en el amor al prójimo, es decir opuesta radicalmente a las sociedad tradicional animal de la mutua destrucción”
Esa, precisamente esa sociedad de la mutua destrucción, es la sociedad que el PAC ha promovido siempre, pero principalmente desde la campaña 2018 cuando pusieron al país a pelar los unos contra los otros.
Yo quiero hacer eco a la sociedad que don Pepe visionó, a la que tiene ética cristiana, aquella que tiene dolencia ante el dolor del prójimo, aquella que no es selectiva para realizar buenas obras. Esa es la Costa Rica que todos –incluso los más jóvenes- extrañamos, costarricenses de buena fe, costarricenses de fe cristiana, no le permitamos a estos enemigos de la democracia y del cristianismo que sigan atentando deliberadamente contra nuestra fe, por favor no se los permitamos.
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