Durante décadas, el fútbol fue uno de los pocos espectáculos capaces de reunir a familias enteras frente al televisor sin costo alguno. Los aficionados costarricenses crecieron viendo los partidos de la Primera División, de la Selección Nacional y de los Mundiales a través de canales de señal abierta como Repretel y Teletica, convirtiendo al fútbol en un elemento de unión social y cultural al alcance de todos.
Sin embargo, esa realidad ha cambiado drásticamente durante los últimos años.
La creación de canales y plataformas especializadas, junto con la venta de derechos exclusivos de transmisión, ha provocado que gran parte del fútbol haya migrado de la televisión abierta hacia servicios de cable, suscripciones y plataformas digitales. El nacimiento de FUTV marcó uno de los principales puntos de inflexión en el campeonato nacional, concentrando buena parte de los derechos de transmisión de la Primera División y obligando a muchos aficionados a contratar servicios de pago para seguir a sus equipos favoritos.
A este fenómeno se sumaron otros operadores como Tigo Sports y diversas plataformas digitales que han ampliado la oferta deportiva, pero también han reducido la cantidad de encuentros disponibles de forma gratuita para la población.
Lo que para algunos representa una evolución tecnológica y comercial del deporte, para otros es una clara privatización del fútbol costarricense.
Y el Mundial de la FIFA 2026 parece confirmar esta tendencia.
Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo cuenta con 48 selecciones y un total de 104 partidos. Sin embargo, los aficionados que dependan exclusivamente de la televisión abierta en Costa Rica no podrán disfrutar de la totalidad del torneo.
Mientras las empresas de televisión por suscripción y plataformas digitales ofrecerán la cobertura completa de los 104 encuentros, la televisión abierta transmitirá únicamente una parte de ellos. Esto significa que decenas de partidos de fase de grupos, octavos de final, cuartos de final e incluso encuentros de gran atractivo internacional quedarán fuera del alcance de quienes no cuenten con servicios de pago.
La situación refleja una realidad cada vez más evidente: el aficionado ya no puede decidir libremente qué partido desea ver. Ahora depende de los derechos adquiridos por cada empresa y de la programación que estas decidan ofrecer.
En jornadas mundialistas donde pueden disputarse hasta cuatro encuentros en un mismo día, los canales abiertos generalmente transmitirán uno o dos partidos seleccionados, mientras que el resto quedará disponible únicamente para quienes paguen una suscripción.
Los defensores de este modelo señalan que la comercialización de los derechos televisivos genera importantes ingresos para clubes, organizadores y empresas de comunicación. Además, permite ofrecer transmisiones en alta definición, múltiples cámaras, análisis especializados, contenido exclusivo y una experiencia más moderna para el espectador.
No obstante, las críticas continúan creciendo.
Muchos consideran que el fútbol, por su importancia cultural y social, debería mantenerse como un espectáculo accesible para toda la población. La preocupación aumenta especialmente entre familias de bajos recursos, adultos mayores y habitantes de zonas rurales que dependen de la televisión abierta como principal medio de entretenimiento e información.
La gran interrogante es si el desarrollo económico del fútbol debe construirse a costa de limitar el acceso de los aficionados.
Porque, aunque el fútbol sigue siendo conocido como “el deporte del pueblo”, la realidad actual parece indicar que cada vez más partidos importantes quedan detrás de una pantalla de pago.
Desde los campeonatos nacionales hasta la Copa Mundial de la FIFA 2026, Costa Rica vive una transformación histórica en la manera de consumir fútbol. Lo que antes llegaba gratuitamente a todos los hogares mediante una antena de televisión, hoy requiere cada vez más una suscripción, una plataforma digital o un servicio de cable.
La pregunta queda abierta para el debate nacional: ¿estamos ante una modernización necesaria para el crecimiento del deporte o ante una privatización que aleja el fútbol de quienes lo convirtieron en una pasión nacional?
Por años el fútbol fue para todos. Hoy, verlo completo tiene un precio.