Por Luigi Rebecchi Pannelli
De la misma forma que las guerrillas les han ganado, casi siempre; a los ejércitos por sus ataques relámpagos y sorpresivos, los terroristas actúan con la misma estrategia, con el agravante de “los lobos solitarios”; quienes muchos de ellos no pertenecen a nadie y son simples psicópatas sueltos. Mucha gente reclama de que hay que respetar todas las religiones, pese que a veces no las comparten; tenemos que reconsiderar el hecho de que “no son todos”, porque recientemente con el decreto de Donald Trump, que prohíbe el ingreso a la nación que gobierna, a todos los ciudadanos quienes proceden de los países de mayoría musulmana, incluidos en la prohibición; tenemos que decir “pagan los justos por pecadores”, añadimos que la imposición abusiva a la postre resultará estéril y perjudicará a medio mundo. Debido a la gravedad del problema, solo cabe en lo posible; prevenir los atentados, dotando en primer lugar, a un país como USA, económicamente poderoso, de una infraestructura de inteligencia ya sea civil; ya sea militar, de medios técnicos de última generación; que sean capaces de detectar a tiempo y por ende prevenir los atentados terroristas, una medida; tal vez única, a nuestro ver razonable y factible. De paso nobleza nos obliga a comentar sin falso nacionalismo, que Costa Rica; un país pequeño y con limitados recursos económicos, pero por naturaleza solidario ha dado al mundo un ejemplo de cómo se reciben y se tratan a los emigrantes, vengan de donde vengan, sin mirarles el color de la piel (Sic)