
El proceso de transición para el cambio de tarjetas de débito del Banco Popular (BP) a la tecnología chip y sin contacto, debería ser más ordenado y amigable para con sus clientes. Durante varios días estuve recibiendo comentarios de amigos y conocidos, de distintas partes del país, quienes indicaban que se han visto afectados al utilizar los cajeros de esta entidad bancaria, si sus tarjetas son del modelo tradicional. Esto debido a que el sistema de cajeros automáticos retiene el plástico para obligar de esta manera a los tarjetahabientes ir a la sucursal más cercana para recuperarla. Para posteriormente enterarse que la retención se debió a la falta de la nueva tecnología “chip”.
Este 17 de enero del presente año, decidí ir a oficinas centrales del BP para hacer un retiro de efectivo y comprobar las denuncias en vista que mi tarjeta no contaba con la tecnología chip. Eran las 10:15am y… ¡Efectivamente mi tarjeta fue retenida! Ante esto, procedí a reclamar su recuperación, para lo cual seguí el proceso normal en el edificio principal del Banco Popular, donde me indicaron que debía ir al quinto piso, al Departamento de Administración de Tarjetas. Luego de 20 minutos, fui acompañado al cajero por un funcionario, quien abrió la máquina y extrajo mi tarjeta. Me indicó que tratara de utilizarla otra vez y nuevamente fue retenida.
Tras esta segunda ocasión, se me indicó que tenía que ir a la sucursal del banco ubicada a unos 75 metros al oeste del Parque Central, en Avenida Segunda. Llegué a las 10:40a.m., donde esperé cerca de 35 minutos para ser atendido por un funcionario de servicio al cliente, quien me indicó que efectivamente la retención y el bloqueo de mi tarjeta de débito se generó por el proceso de transición a la nueva tecnología que implementa “el banco de los trabajadores”. El joven cordialmente me comunicó que podré retirar mi nueva tarjeta el día miércoles (23 de enero), lo que significa siete días naturales sin ella. En ese mismo momento, solicité un documento donde se indicara la fecha en que sería entregada la nueva tarjeta y no me fue otorgado el documento a pesar de haber esperado una hora.
Pero quiero que, analicemos las implicaciones de esta situación: estaré obligado a pasar siete días sin la tarjeta, como lo indiqué anteriormente; durante ese tiempo, solo podré pagar con mi tarjeta de crédito las compras que desee hacer, no podré hacer uso de efectivo (algo que siempre es necesario dado las particularidades de nuestro país). Pero, si me ubico en el lugar de una persona que no tiene tarjeta de crédito, o que tiene el disponible de su tarjeta al límite, algo que es usual en los costarricenses ¿cómo haría para pagar durante esos días? Estaría obligado a no comer ni pagar los servicios básicos, me limitaría las salidas y truncaría los planes personales y familiares. La otra alternativa sería acudir, cada vez que lo requiera, a una sucursal del BP para retirar efectivo directamente en cajas o pedir plata prestada. ¡Toda una pérdida de tiempo por las largas filas! Además, las sumas a retirar puede que no sean importantes.
Éste es en definitiva un acto poco amigable para con sus clientes y se aleja del avance tecnológico. ¡Una ironía!
Es difícil de creer que una entidad bancaria reconocida como el Banco Popular no cuente con un efectivo plan para el reemplazo de los plásticos “viejos” de sus tarjetahabientes.
Actualmente, los bancos cuentan con tecnología que les permite enviar un mensaje de texto para informar sobre el proceso de transición y solicitar a los clientes que se aproximen a la sucursal para retirar su nueva tarjeta o mejor aún, coordinar a través del “call center” la entrega de la misma en el lugar de trabajo o casa de habitación del usuario, sin necesidad de causar molestia, preocupación y pérdida de tiempo.
Es por eso que quiero recomendarle a los directivos del Banco Popular y sus gerentes que implementen un plan que venga a evitar los problemas que yo enfrenté. Existen todavía 432 mil clientes por migrar… Aún están a tiempo de mejorar y no complicarles la vida a sus clientes, porque olvidé decirles que salí de la sucursal a las 12:30p.m. con mucha frustración.
Finalmente, el Banco Popular me envió una nota de disculpa en horas de la tarde.
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