DOÑA LAURA FERNÁNDEZ: el mensaje de su primera homilía

» Por Heidi Venegas - Doctorado en comunicación, nuevos medios, Tics.

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Tomás Moro, le recomendó Monseñor Javier Román a la señora presidente doña Laura Fernández, en la homilía que oficiara con motivo del cambio de mando el pasado primero de mayo. El santo de los políticos y gobernantes, le dijo.

La Iglesia tiene un patrono para quienes participan en la vida pública. Santo Tomas Moro quien fue un hombre de gobierno brillante e influyente pero ante todo un hombre de conciencia y de fe y nunca ocultó sus convicciones cristianas.

Varias conexiones surgen de inmediato con tan excelsa recomendación. Cartago la antigua y la nuestra, allí donde también se llevó a cabo la liturgia, aquel día. Y que nuestros antepasados —nuestra sangre— erigieran un día como nuestra ciudad capital.

Además “La utopía” es el célebre libro de Tomás Moro quien se basara a su vez en “La Ciudad de Dios” de San Agustín, Obispo de Hipona, quien estudiara a su vez en Cartago la antigua. Orador de las cortes —court room orator— y conspicuo rhetor  —Retórica.

Vir bonus dicendi peritus. Nos exhorta la escuela.

Moro un renacentista el mejor amigo de Erasmus de Rotterdam.

El concepto de utopía de hecho procede de Tomás Moro y Erasmus en su fino sarcasmo escribió “Elogio a la estulticia”. Erasmus se llaman las becas en Europa en las universidades las nórdicas principalmente que profesan a viva voz su vocación irrestricta con el Humanismo (que es lo mismo que decir Renacimiento) el que nunca deja de mirar hacia la antigüedad. En nuestras raíces: en Cicerón, Quintiliano, Georgias, Plinio. Y que aún hoy continúa pensando en Latín.

Retórica. Esa disciplina y técnica del discurso de la aún más antigua Diosa de la elocuencia: Caliope.  Esa columna vertebral de la buena comunicación, masiva o colectiva. De ese trivium llámese dialéctica retórica y gramática, del razonamiento y del discernimiento que tanta falta hacen actualmente (el arte de la retórica de Aristóteles). Allí se nos educa que un buen argumento siempre posee un “contraposto”. En otras palabras:  que siempre hay dos caras.

La política bien orientada puede convertirse en una vocación al servicio de los demás, le dice Monseñor a doña Laura. Vivimos una época en que la fe se esconde o se vive en privado. Y una fe vivida con autenticidad puede convertirse en guía para actuar con rectitud, honestidad y sentido moral. Con ética, conciencia y respeto por la vida.

Santo Tomás Moro nunca ocultó sus convicciones cristianas aún cuando hacerlo le trajera muchas incomprensiones y enormes presiones. Comprendía que la política y la moral no pueden caminar separadas y que ninguna autoridad tiene verdadero sentido si pierde de vista la verdad.

Que su visión, doña Laura, le exhorta Monseñor, inspire esta misión con rectitud y coherencia. Detrás de cada decisión hay familias concretas y sufrimientos reales.

De lo que más llamara la atención de quien escribe, de la homilía de Monseñor Román, ha sido el hecho de que por primera vez, en mucho tiempo —siempre escucho con atención los sermones del dos de agosto y todos, son muy importantes— no se pronunciaron términos ideologizantes / ideológicos, ideologizados. Por tanto, hoy, vacíos de todo contenido, no apelan ni invocan, que ya no enganchan a la audiencia. A los ticos, a los ciudadanos, costarricenses. Los interesados claramente. Gracias a la Virgen, a Nuestra Señora de los Angeles. Pensé. Reine la cordura y el buen juicio.

Ya no escuchamos términos tan vacuos huecos desprovistos como migrantes —después de tantos muertos nosotros los ticos estamos poniendo la sangre—, el dolor, el sufrimiento, por señalar lo más terrible, lo más deplorable (porque hay más, mucho más por denunciar y nada agradable ni halagüeño ciertamente llegados a este punto tan desgarrador y nefasto). Ni tampoco oímos el cóncavo de vulnerable-s. Quien escribe viene de la educación más humilde pública y nunca nos dijeron semejante cosa, ni nos daban comida todos los días, ni nos llevaban a la escuela ni al colegio en busetas. Caminábamos buenos trechos con hambre o sin hambre bajo el sol del mediodía o de la lluvia de aguaceros incesantes por las tardes, si fuera necesario, había que esforzarse, eso era y sigue siendo, el “leitmotiv”. Lo importante. Lo relevante. Y eso fue muy bueno. Excelente. Sin lugar a dudas.

Humanistas como Erasmus de Rotterdam estaban convencidos de que la retórica es un arte / ciencia que se ocupa tanto del contenido así como de la elaboración estilística del pensamiento. El estilo es la forma del pensamiento y el contenido del mismo. Logic: ratio dicendi en Latin, Logiké en Griego. Nos educa Martianus Capella … Y que en español significa: razón suficiente, razón para decidir.

Cierra Monseñor señalando a sectores nacionales como los adultos mayores, como los campesinos y agricultores, como los emprendedores. Como los empresarios que generan empleo. Nuestros pueblos indígenas olvidados. Las familias de los Puertos: Limón y Puntarenas. Y le dice a doña Laura: si se deja guiar por la luz y la sabiduría del Espíritu Santo podrá ayudar a conducir al país por senderos que devuelvan confianza y dignidad a nuestras familias. No podemos acostumbrarnos a estas realidades: tenemos que hacer algo.

Hay que mirar hacia nuestras raíces, siempre. Ahí está el sentido máximo nuestra razón de ser costarricenses. En nuestros padres fundadores.

Captatio Benevolentiae, como nos dice el profesor de comunicación de la UiB Peter Larsen.

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