Discapacidad, servicio y cultura institucional: una mirada desde Limón

Hace unos días tuve el privilegio de compartir una jornada de trabajo en la provincia de Limón junto al Dr. Lorenzo Chacón, donde nos reunimos con las jefaturas y colaboradores directos de las 15 sucursales que conforman la red de atención en la región Caribe. El encuentro, centrado en la atención a personas con discapacidad, nos permitió no solo intercambiar ideas y experiencias, sino también tocar fibras profundas sobre lo que significa servir desde la empatía, la dignidad y el respeto a la diversidad humana.

Este espacio, más allá de ser una actividad técnica, fue una verdadera lección de vida. Conversamos sobre la humanización del servicio al cliente, especialmente cuando se trata de personas con discapacidad. Reflexionamos sobre la necesidad de trascender el enfoque meramente asistencialista para abrazar una visión de derechos, autonomía y corresponsabilidad.

Uno de los aspectos más enriquecedores de la jornada fue el análisis de los paradigmas de la discapacidad. Como bien se sabe, por décadas imperó un modelo médico que veía a la persona con discapacidad como objeto de atención y rehabilitación. Luego emergió el modelo social, que pone el énfasis en las barreras del entorno como los principales obstáculos. Hoy, nos enfrentamos al reto de consolidar una visión inclusiva, donde las personas con discapacidad no sean “integradas” como si fueran ajenas, sino plenamente reconocidas como ciudadanos con derechos, voz y protagonismo.

Hablamos también de derechos y deberes. Porque en una sociedad verdaderamente inclusiva, las personas con discapacidad no solo deben recibir atención digna y accesible, sino también contar con canales para exigir sus derechos y participar activamente en la mejora continua de los servicios. Del mismo modo, como institución, tenemos el deber de adaptar nuestros procesos, capacitar al personal y construir entornos que permitan una experiencia de usuario más justa, sensible y efectiva.

Desde el programa Vive Bien, seguimos trabajando hombro a hombro con las diferentes regiones del país. Esta visita a Limón reafirma la riqueza cultural y la diversidad de realidades que coexisten dentro de nuestra institución. Cada territorio tiene su ritmo, su historia y sus desafíos particulares. Por eso, trabajar con los comités regionales y equipos locales es clave para construir soluciones que respondan a sus contextos específicos.

Este tipo de experiencias no solo fortalecen nuestras políticas internas, sino que alimentan una cultura organizacional más comprometida con la inclusión. Porque la inclusión no se decreta, se construye en el día a día, con cada decisión, cada palabra y cada acto de servicio.

Hoy más que nunca, estamos llamados a levantar la voz por quienes históricamente han sido invisibilizados. Y más allá de las normativas, los protocolos o los informes, lo que verdaderamente transforma es la voluntad de cada funcionario y funcionaria de poner la humanidad al centro.

Somos Caja. Y como tal, somos también esperanza, cercanía y justicia social.

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