
“Dichosa la madre costarricense que sabe que su hijo al nacer jamás será soldado” esta frase la dijo el japonés Ryoichi Sasakawa.
Inicié esta opinión con uno de los motivos más importantes para sentirnos orgullosos de ser costarricenses y es el no tener ejército, algo que ante los ojos de muchas personas es inimaginable, pero que aquí hemos demostrado que es un gasto innecesario. Justamente, tengo el privilegio de vivir en una tierra donde se gestó la segunda república y donde hay muchos recuerdos de esa abolición militar, la Zona de los Santos.
Pero si hablamos de motivos para sentir orgullo de esta tierra, la lista es larga y podemos mencionar los más destacados.
Somos el país más denso en biodiversidad del mundo, siendo una pequeña porción de tierra, poseemos el 4% de la biodiversidad mundial. Somos reconocidos por las montañas, los ríos, los volcanes y las playas.
A diferencia de muchos países, tenemos una democracia consolidada, que nos permite cada 2 años ir a las urnas, con la confianza puesta en una institucionalidad robusta que permite que las decisiones del pueblo sean respetadas y que los gobernantes electos puedan asumir sin problemas.
De la mano de esta democracia, tenemos un motivo más para sentirnos orgullosos, y es la Libertad, tanto de pensamiento, de opinión, de prensa, de movimiento y de hacer públicas nuestras convicciones políticas y religiosas, sin que esto nos genere un perjuicio, como ir a la cárcel o morir. Esta libertad de la que gozamos todos los días es la que nos permite también viajar a cualquier parte del país, a la hora que sea y de la forma que sea, confiados en que nada malo nos va a pasar, gracias a ser un país seguro.
Y por supuesto, como dejar de lado el café, este grano de oro que cimentó las bases de este país, que antes de ser República, en 1820, ya habíamos realizado la primera exportación. Que con un impuesto a este producto se construyó el Teatro Nacional. Que su calidad es reconocida mundialmente. Pero, sobre todo, el café nos debe hacernos sentirnos más que orgullosos a todos los Santeños, porque vivimos en la capital cafetalera costarricense, es el que nos da el pan de cada día, con el trabajamos y aportamos nuestro grano de arena para que sea disfrutado en todo el mundo.
Estos son solo 5 motivos por sentirnos orgullosos de vivir en esta patria bicentenaria, que hoy los damos por un hecho, que pensamos que estarán por siempre, pero que son tan frágiles que, de un día para otro, todo puede cambiar.
Es ahí donde debemos de dejar de ser tan ¡Pura vida!, ese pura vida que no se preocupa por el ambiente, el pura vida que no participa en las decisiones del país y ese pura vida del “porta mi”. Seamos los pura vida con criterio, preocupados por lo que nos rodea, la pura vida consciente de que si el entorno está mal, yo también lo voy a estar.
Por eso, el llamado en este día tan especial es a asumir nuestra cuota de responsabilidad para poder seguir siendo por 200 años más el país donde vive siempre el trabajo y la paz.
¡Que viva Costa Rica, feliz día de la independencia!
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El autor es Periodista, Relacionista Público y Máster en Comunicación Política
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