
El presidente de la República, Carlos Alvarado, y el Ministerio de Salud informaron hoy que van adelante con la política que ellos llaman: “norma técnica para la interrupción terapéutica del embarazo”. Han dicho que esta norma es para salvar la vida de las mujeres.
Hablemos claro: Dios no quiere el dolor para nadie. No quiere sufrimiento para las mujeres ni tampoco para los niños que llevan en su vientre. Por tanto, hay que pensar en las dos vidas.
Dejémonos de cosas: cualquier interrupción de embarazo es provocar la muerte del ser humano en el vientre de la madre.
En otros momentos, me he referido a que, en un caso extremo, si a una mujer, en estado de embarazo, se le diagnostica una enfermedad grave, y se debe dirimir la cuestión de seguir determinado tratamiento, pueden ocurrir dos efectos, uno bueno, la curación y, otro malo, el riesgo de aborto. Este caso segundo, reitero, no sería provocado intencionalmente.
Confiamos en que los especialistas en medicina y los avances médicos permitan llevar adelante cualquier tratamiento en procura de salvar las dos vidas.
Cualquier eufemismo que se quiera utilizar, cualquier portillo que se quiera abrir para el aborto es inaceptable. Costa Rica consagra la defensa de la vida en su Constitución Política.
Hago un llamado a las autoridades gubernamentales a oír la voz del pueblo que se ha manifestado en favor de las dos vidas. Hago un llamado para que sus intenciones de frente a Dios no sean provocar la muerte del bebé.
A los médicos mi llamado también a que, fieles al principio y vocación a la cual se han consagrado, les permita poner sus dones al servicio de la madre y su hijo.
El texto presentado por las autoridades gubernamentales no debe desconocer la vida del ser humano que se ha gestado en el vientre materno.
Dios proteja e ilumine a Costa Rica para que todos los responsables involucrados en esta política, busquen siempre el bien de las dos vidas.
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