Costa Rica se encuentra ante una oportunidad única en su historia económica. Con reservas internacionales que superan el 45% del PIB —casi el doble del promedio latinoamericano—, el país podría dar un salto estratégico mediante la creación de un fondo soberano de inversión.
El proyecto de ley para el Fondo Soberano de Inversión Estratégica de Costa Rica (FOSIECR), inspirado en modelos exitosos como los de Noruega, Singapur y Chile, plantea un instrumento financiero innovador para canalizar estos recursos hacia el desarrollo nacional. Pero, ¿qué implicaría este fondo? ¿Cómo podría transformar la economía costarricense? Este artículo analiza la propuesta, sus potencialidades y los desafíos que enfrenta.
- ¿Qué es un fondo soberano y por qué Costa Rica necesita uno?
Un fondo soberano es un vehículo de inversión estatal que gestiona activos financieros con objetivos de largo plazo, como estabilizar la economía, generar rentabilidad o financiar proyectos estratégicos. En el caso de Costa Rica, la justificación es clara:
- Reservas monetarias subutilizadas: Las reservas internacionales del Banco Central (BCCR) actualmente rinden poco más que la inflación global, desaprovechando su
- Brecha de flnanciamiento: El país requiere inversiones masivas en infraestructura (carreteras, energía limpia) y sectores emergentes (biotecnología, tecnología financiera) para mantener su competitividad.
- Protección macroeconómica: Un fondo bien gestionado podría actuar como colchón ante crisis externas, reduciendo la dependencia de la deuda pública.
El FOSIECR propone usar hasta el 20% de las reservas (unos $2000 millones iniciales) para combinar seguridad con rentabilidad, siguiendo el ejemplo de Noruega (que financia su estado de bienestar con rentas petroleras) o Chile (cuyo FEES estabiliza el gasto social).
- Claves del proyecto de ley: Innovación y salvaguardas
El diseño del Fondo Soberano de Inversión Estratégica de Costa Rica (FOSIECR) no parte de cero: aprende de los fracasos de fondos como los de Venezuela y Malasia, donde la politización, la corrupción y la falta de controles llevaron al despilfarro de recursos. Para evitar esos riesgos, el proyecto establece mecanismos innovadores de gobernanza, transparencia y estrategia de inversión, asegurando que el fondo sea una herramienta de desarrollo sostenible y no un botín político.
- Gobierno corporativo blindado contra interferencias
La estructura del FOSIECR se basa en independencia y expertise técnico, alejándose del modelo de control estatal directo que ha fracasado en otros países. Sus pilares son:
- Junta Directiva con mayoría independiente (4 de 7 miembros), seleccionados por competencias y no por afinidad política. Incluye perfiles como economistas, expertos en inversiones y representantes del sector privado.
- Comités técnicos especializados en riesgos, auditoría y ética, que supervisan decisiones sin injerencia gubernamental.
- Auditorías externas rotativas y reportes trimestrales públicos, alineados con estándares internacionales (como los del IMF o los Principios de Santiago). Esto evita opacidad y obliga a rendir cuentas.
- Modelo de inversión híbrido: equilibrio entre seguridad y alto impacto
El FOSIECR combina estabilidad financiera con apuestas transformadoras, distribuyendo su portafolio en tres categorías:
- 50% en activos seguros: Bonos soberanos, deuda con garantía real o instrumentos de bajo riesgo que protejan el capital.
- 30% en infraestructura pública estratégica: Proyectos autosostenibles, como carreteras con peajes, plantas solares o sistemas de agua, donde el repago se asegure con flujos
- 20% en capital de riesgo: Inversiones en startups de biotecnología, fintech o cleantech, con límites estrictos (ej: máximo 2% del fondo por operación) para evitar concentración de riesgo.
- Enfoque regenerativo: inversión alineada con la marca país
Más que un fondo tradicional, el FOSIECR busca catalizar sectores que refuercen la identidad y ventajas competitivas de Costa Rica:
- Tecnología: Apoyo a clusters de blockchain, inteligencia artificial y ciencias de la vida, atrayendo empresas globales y generando empleo de calidad.
- Naturaleza y clima: Financiamiento de turismo con enfoque regenerativo, silvicultura y proyectos de créditos de carbono, vinculados a la descarbonización.
- Impacto potencial: De la teoría a la realidad
- Crecimiento económico
El Fondo Soberano de Inversión Estratégica de Costa Rica (FOSIECR) no solo busca preservar capital, sino actuar como catalizador de crecimiento económico regenerativo. Según estimaciones preliminares, una gestión profesional con rentabilidades moderadas (5-7% anual) podría generar entre $100 y $140 millones adicionales por año, superando con creces el rendimiento actual de reservas nacionales (1-2%). Estos recursos tendrían un efecto multiplicador:
- Financiamiento de megaproyectos estratégicos
Los excedentes del fondo podrían cubrir brechas críticas de inversión pública sin aumentar deuda ni impuestos. Por ejemplo:
- Electriflcación del tren al Pacíflco: Un proyecto clave para la descarbonización del transporte, con un costo estimado de $1.500 millones. Los rendimientos del FOSIECR aportarían entre el 7% y el 10% anual del financiamiento
- Conectividad digital rural: Inversión en fibra óptica y redes 5G para cerrar la brecha digital, atrayendo teletrabajo e inversión
- Plantas de almacenamiento de energía: Esencial para respaldar la matriz renovable ante fenómenos climáticos.
- Posicionamiento como hub regional de alta tecnología
El componente de capital de riesgo (20% del portafolio) se enfocaría en startups escalables, aprovechando sectores donde Costa Rica ya tiene ventajas:
- Ciencias de la vida: El país ya es el segundo exportador de dispositivos médicos de América Latina (8% del PIB). Inyección de capital en biotech y farmacéutica podría duplicar este impacto, creando un ecosistema similar al de Boston o Singapur.
- Fintech y blockchain: Con un marco regulatorio ágil (ej.: Ley de Sandbox), el fondo aceleraría empresas como Crypto Costa Rica, atrayendo inversión de capital de riesgo
- Agrotech y bioeconomía: Financiamiento para agricultura de precisión y biomateriales, alineado con la demanda global de sostenibilidad.
- Efecto arrastre en empleo y productividad
Según análisis del Banco Mundial, cada dólar invertido en infraestructura e innovación genera hasta $3 en crecimiento económico a mediano plazo. El FOSIECR potenciaría este impacto:
- Empleo cualiflcado: 000 nuevos puestos en sectores tecnológicos (ej.: ingenieros de datos, especialistas en IA).
- Productividad: Modernización de infraestructura reduciría costos logísticos (hoy un 30% superiores al promedio de la OCDE).
- Atracción de inversión extranjera: Un fondo soberano transparente envía señales de estabilidad, complementando incentivos como el Régimen de Zonas Francas.
- Riesgos y críticas
- Populismo flscal: El mayor temor es que gobiernos futuros usen el fondo para tapar déficits, como ocurrió con el FEES de Venezuela. El proyecto incluye cláusulas de no afectación al gasto corriente.
- Fallas de gobernanza: La designación de la junta directiva debe ser meritocrática, no politizada. Expertos sugieren incluir requisitos de experiencia
- Rentabilidad insuflciente: La cláusula de reversión (Artículo 10) exige disolver el fondo si no supera el 4% de rendimiento real en 5 años, un umbral ambicioso en contextos de recesión global.
- Lecciones internacionales: ¿Qué puede aprender Costa Rica?
Al diseñar el Fondo Soberano de Inversión Estratégica de Costa Rica (FOSIECR), es crucial analizar experiencias internacionales para evitar errores y adoptar buenas prácticas. Tres casos destacados —Noruega, Chile y Malasia— ofrecen lecciones valiosas sobre gestión, transparencia y blindaje político.
- Noruega: Inversión externa para proteger la economía local
El Fondo Soberano de Noruega, el más grande del mundo, opera bajo un principio clave: invertir el 100% de sus recursos en el exterior. Esta estrategia evita distorsiones en la economía doméstica, como inflación o apreciación cambiaria, al no competir con el sector privado local. En contraste, el FOSIECR prioriza el impacto doméstico, lo que podría generar tensiones si no se establecen límites claros. Costa Rica podría equilibrar ambos enfoques, reservando una parte del fondo para inversiones internacionales que diversifiquen riesgos y mitiguen presiones internas.
- Chile: Reglas automáticas contra la interferencia política
El Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) de Chile es un ejemplo de institucionalidad robusta. Sus reglas de aportes y retiros son automáticas, vinculadas a indicadores económicos como el precio del cobre o el PIB. Esto lo protege de ciclos políticos y garantiza su uso solo en crisis o proyectos estratégicos. Para el FOSIECR, adoptar mecanismos similares —como porcentajes fijos de ahorro en tiempos de bonanza— sería clave para evitar discrecionalidad y asegurar sostenibilidad a largo plazo.
- Malasia: Transparencia para evitar corrupción
El escándalo del fondo 1MDB en Malasia demostró los riesgos de la opacidad y la mala gobernanza. Miles de millones se desviaron hacia paraísos fiscales y gastos personales, generando un daño irreversible. Por ello, el proyecto costarricense insiste en auditorías externas independientes, divulgación periódica de inversiones y la prohibición de operar en jurisdicciones opacas. Estas medidas no son negociables: sin ellas, el fondo perdería legitimidad y quedaría expuesto a abusos.
- Conclusión: Una apuesta por el futuro
El FOSIECR no es solo un instrumento financiero; es una apuesta para que Costa Rica salte de la estabilidad al desarrollo regenerativo. Si se implementa con rigor —evitando tentaciones cortoplacistas—, podría ser el primer fondo soberano de Centroamérica en combinar rentabilidad con impacto social y ambiental.
El debate ahora está en manos de la Asamblea Legislativa y la sociedad civil: ¿Estará el país a la altura de esta oportunidad histórica?