
Por Alberto Fallas*
En una sociedad cada día más violenta en la que el Estado también es generador de agresiones y violaciones, Costa Rica también es uno de los países en los que los DDHH se ven amenazados frente a los efectos de la globalización, la reducción de las protecciones sociales, la privatización e informalidad del empleo, la desigualdad social y el comportamiento violento de los seres humanos para la resolución de los conflictos a través de métodos pacíficos.
En el mismo plano la baja credibilidad de la gente en la efectiva y oportuna actuación del sistema de justicia ante todos los delitos menores, se constituye en otro factor para la aplicación de la justicia por mano propia para arreglar los problemas, especialmente por los grupos organizados que emergen y adoptan el mecanismo del ajuste de cuentas para reducir a los enemigos o quienes no responden a sus intereses.
Si bien, los DDHH se constituyen en la elaboración más bondadosa de la sociedad del siglo XX y su instauración no ha ahorrado esfuerzos por parte de la Organización de las Naciones Unidas en el siglo XX, aún no se puede decir que sus resultados sean altamente satisfactorios.
En Costa Rica la paz interna y el IDH alcanzado en los últimos años muestran deterioro ante las condiciones socioeconómicas de la mayoría de sus habitantes y la influencia de fenómenos externos como las migraciones en búsqueda de mejores oportunidades, el narcotráfico y micro tráfico con afectación a la población juvenil, la trata de personas, el desempleo cercano al 10%, los refugiados, etc. Ante estos fenómenos los DDHH parecieran quedar sin contexto: las condiciones de desarrollo logradas por el Estado gobernante parece en contravía de las necesidades de protección de su población.
No obstante, recobra importancia la acción de protección de los organismos de promoción y protección de los DDHH, de las ONG´s y de los movimientos sociales, sin la cual sería impensable el respeto alcanzado por los diversos grupos del país: indígenas, afrocostarricenses, madres cabeza de hogar, personas con discapacidad, refugiados, niños y adolescentes, población LGTBI, etc.
De igual manera cabe recalcar que existen grupos luchando día a día por los DDHH a nivel no solo de Costa Rica sino a nivel global. Un caso muy específico es Jóvenes Por los Derechos Humanos en sus diferentes sedes a nivel global. Esta organización fundada en 2001 por la Dra. Mary Shuttleworth ha venido realizando un trabajo muy importante en el tema de educación y promoción de los derechos humanos. Tuve la oportunidad de compartir con la dra. Shuttleworth, Raúl Arias quien es el presidente de dicha organización en México, además de un grupo importante de jóvenes que convergimos en la Segunda Cumbre latinoamericana que se realizó en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, los días 3 al 6 de marzo 2016. Fue muy de mi agrado ver el trabajo que realizan estos jóvenes no solo en México, sino en Guatemala, Venezuela y Estados Unidos. Pues en su mayoría su trabajo es voluntario, así que solo por su ideología de un mundo mejor, de que las personas conozcan sus derechos fundamentales, estos jóvenes se levantan cada día y en sus escuelas, colegios, universidades y comunidades llevan este gran mensaje.
Finalmente, es fundamental ratificar mi convicción personal sobre la construcción de un futuro mejor a partir de la educación y promoción de los derechos humanos como parámetro universal para el entendimiento entre individuos, colectivos y naciones enteras desde el sumo respeto a la diversidad y la pluralidad.
* Experto en seguridad humana.
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