
Recientemente llegó a mi correo electrónico un mensaje de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de la República Popular China en Costa Rica. A pesar de las múltiples ocupaciones, por la campaña para la diputación por la provincia de Alajuela, decidí abrirlo. Al leerlo, encontré un mensaje de felicitación que el Excelentísimo Señor Presidente de China, Xi Jinping, enviaba a su pueblo en vísperas del Año Nuevo 2018. La frase inicial me cautivó, “el cielo responde a los pueblos laboriosos”, un claro reconocimiento a las personas que se esfuerzan. Con orgullo les recuerda que lograron incrementar el producto interno bruto, crearon 13 millones de puestos de trabajo, el sistema de seguros de vejez ha cubierto una población de más de 900 millones de personas, 1.350 millones de ciudadanos gozan del seguro médico básico y cuentan con oportunidades para una mejor calidad de vida.
El mensaje continúa recordando logros de gran trascendencia para China y el resto del mundo. Son hechos que impactarán globalmente la forma de transporte, la salud, la seguridad alimentaria, la innovación y la tecnología de punta. Por ejemplo, el telescopio HXMT ya viaja en el espacio, el gran avión de pasajeros C919 surca los cielos, la computadora cuántica funciona con éxito, el cultivo de arroz de agua salada supera la fase de prueba, el primer portaaviones de producción China ya navega y el tren de alta velocidad, Fuxing, recorre todo el país. El mismo presidente rinde aplausos por el poder creador de su pueblo.
Las diferentes alianzas y diálogos multilaterales que China ha promovido, fortalecen los acuerdos para beneficiar a todos los pueblos del mundo. Para evitar espejismos, les recuerda que no deben entregarse a vagas ilusiones, ni concentrarse en superficialidades, sino en tener los pies puestos sobre la tierra, trabajando con seriedad. Consideran que el mundo es una familia; están dispuestos a crear, junto con los diversos pueblos del orbe, un hermoso futuro próspero. En su despedida les recuerda mantener el interés por el beneficio común; deben preocuparse de lo que inquieta al pueblo y trabajar para la bonanza de la población.
Después de leer esta nota me quedé recapacitando sobre la situación de Costa Rica, ¿qué nos ha pasado a los costarricenses en cuanto a la dirección del progreso?, ¿por qué estamos tan enojados?, ¿será cierto que somos tan felices cómo nos retratan? Como sociedad, pasamos de disfrutar la paz a luchar por la paz, de gozar del ambiente sano a gastar recursos del Estado limpiando los ríos, el agua, bosques o mares. Cedimos el progreso social-económico, mientras otros países han superado sus diferencias para impulsar el desarrollo de sus pueblos. Entonces, ¿para dónde vamos?, cerramos el 2017 con récord en asesinatos (actualmente es epidemia nacional), muertes y robos violentos. Los rezagos en materia económica son evidentes, tenemos un nivel de endeudamiento y déficit fiscal creciente con respecto a la producción nacional. Para rematar, el país fue atrapado por el “Cementazo”, tema que no solo captó la atención de tirios y troyanos, sino que de sus conclusiones se develaron complejas estructuras de corrupción. Hay una peligrosa atmósfera nacional de desencanto e indiferencia.
He compartido, en todas mis redes sociales, este mensaje porque creo que las buenas noticias deben correr más rápido que las malas. Termino este aporte invitándolos, incluyéndome, a trabajar para que este 2018 sea diferente. Que nuestros propósitos valoren la responsabilidad que tenemos por hacer de Costa Rica un país más seguro, floreciente, justo, equitativo e inclusivo. De usted y yo depende que esta Nación siga siendo tierra bendecida con oportunidades para todos.
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