
Asumo que el panel de violencia debe ser punto de encuentro y análisis de todas las situaciones deplorables que vivimos las mujeres y para las cuales nos solidarizamos, unas con otras.
Pues sí. Así es. Pero este foro, es más que eso.
Debemos levantar la voz para expresar que creemos en la igualdad y la equidad. Para lo cual vamos a asumir una ruta de trabajo en lo social y en lo político.
Esto va más allá de la inequidad entre hombres y mujeres. Es la iniquidad entre seres humanos.
La mujer debe ser partícipe de la historia. Forjar desarrollo económico y bienestar social. No podemos ni debemos quedarnos en la crítica. Dejar el viejo discurso de revancha de mujeres contra hombres. Hay que buscar igualdad y equidad en todos los planos de la humanidad.
No hay mujeres de primera ni de segunda. Todas somos iguales. Pero tampoco existen niñas y niños de primera o de segunda. No hay, abuelas y abuelos de primera ni de segunda. Por tanto, no tenemos hombres de primera ni de segunda. Somos todos iguales.
Debemos vibrar en armonía y unir fuerzas estratégicamente para alcanzar la igualdad y la equidad. Lograr la justicia de manera unitaria.
La pobreza afecta tanto a hombres como a mujeres. Esta es la mayor causa de iniquidad y desigualdad en las sociedades. En Costa Rica la pobreza encuentra rostro de mujer en el 44% de los hogares vulnerables.
Urge una sociedad más igualitaria. Hay que trabajar juntas para lograr la equidad. Hay posiciones opuestas en una misma ubicación geográfica. No solo entre hombres y mujeres. Entre los que tienen mucho y los que no tiene lo indispensable. No podemos seguir procreando sociedades miserables. Me refiero en lo económico y lo social.
Creo en Dios, en las personas, en causas. Hombres y mujeres pensamos distinto y la historia así lo muestra. Pero ahora, somos de los mismos. O salimos adelante unidos o no saldremos. Eso nos debe hacer uno. Perseverantes para construir un mundo mejor.
En este mundo que corre por nuestras venas, somos las heroínas. Somos todólogas: madre, chofer, enfermera, plomera, electricista para la familia sin justa remuneración. Pero también, ejecutivas, corredoras de bolsa, abogadas, médicas, técnicas electrónicas, periodistas y muchas cosas más, sin justa remuneración.
Por ello es por lo que, debemos asumir posiciones de poder político. Ahí dónde se toman las decisiones de nuestro futuro y el de nuestras hijas.
Hay que hacer con todo amor. Amor es la fuerza vital. Sacar todo lo que tenemos dentro. Quien no ama no vibra, quien no vibra está muerto.
Las hijas y los hijos son la prioridad. Son regalos maravillosos del destino.
La mujer incide permanentemente, con sus compañeras, compañeros y amistades. Somos el canal de futuro. Depende de nosotras, buscar la equidad y la igualdad en todos los ámbitos.
Enseñar que todo lo que huela a desigualdad no nos guste. Enseñarles que debemos dar la mano a quien se ha quedado atrás. Por razones de inequidad y desigualdad en toda su dimensión.
Cuando se tienen hijas e hijos somos más exigentes para procurar la felicidad. Aquí debemos enseñar la felicidad del ser y no del tener.
La felicidad la construimos en cada momento. Educar que no nos interesa tener objetos para que yo les pertenezca a ellos. Enseñar con los pies en la tierra y la mirada en la humanidad. Poder decirles que cuando te das cuenta de que estás haciendo algo que va mal, poder reconocer y cambiar. Comprender con la empatía personal y la solidaridad social. Nunca por un nombre o un puesto aplastar a los demás.
Atesorar en nosotras y en quienes vendrán que cada final de un reto, alcanzado o no, es una muerte. Y que, de ahí, llegan los renacimientos o los nuevos emprendimientos. Vamos naciendo, como seres humanos en diferentes retos. Es la confianza de acabar ciclos e iniciar otros. Es cierto que, siempre hay un duelo. Pero eso también nos prepara para el viaje final. Es morir y renacer simultáneamente.
La política es la actividad para transformar. De las mujeres en los puestos de la sociedad. Donde somos todólogas. El poder es la oportunidad para servir con equidad e igualdad. No caer en la vanidad que es mala consejera. Nosotras, todo lo hemos ganado. Nada nos han regalado. Algunas gentes tienen poder que no se merecen. Debemos alejarlos con nuestro trabajo, pero sobre todo con ejemplo de honestidad.
Las mujeres aprendimos la lección. Caminamos con paso firme hacia adelante. Somos fuertes por nosotras mismas. Aprendimos a multiplicar los panes y los peces. Sabemos vivir. Somos dichosas trabajando y vamos por más. Estamos listas para construir en igualdad y equidad.
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