
El tema respecto a los derechos de las parejas del mismo sexo para contraer matrimonio y gozar de los beneficios de dicha figura legal y el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans ha sido casi un tema diario en la actual coyuntura electoral y social que estamos viviendo.
Y es que por una parte estamos aquellas personas que luchamos desde diferentes áreas por los derechos de todas las personas mientras que hay otro movimiento que intenta frenar cualquier avance en materia de derechos humanos, justificando que se atenta contra los valores y la moral cristiana que según ellos y ellas han fomentado las bases de nuestro país.
Hemos visto como desesperadamente han inventado posiciones como la “ideología de género” y están buscando de cualquier forma deslegitimar la lucha social de la comunidad LGBTI. Entendiendo que tienen fuertes figuras en la Asamblea Legislativa como los diputados cristianos y a toda la institucionalidad de la Iglesia Católica.
Y aunque realizaron multitudinarias marchas, campañas de desprestigio y de mentiras, ayer en una sentencia la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) le dijo SÍ al matrimonio igualitario y a la identidad de género en nuestro país, minimizando y anulando todos aquellos esfuerzos realizados por los movimientos “pro-familia”
Ayer la Corte IDH ratificó el compromiso de la Convención Americana de Derechos Humanos sobre el derecho al matrimonio indiferentemente de la orientación sexual, siendo enfáticos en que crear otra figura legal para otorgar los derechos del matrimonio a personas del mismo sexo es contraproducente y un claro acto de discriminación.
Esto pone contra la pared a todas aquellas personas conservadoras que defienden la idea de que el matrimonio es exclusivo para personas heterosexuales, les deja claro que sí de derechos humanos se habla, hay que hablar de Derechos Humanos por parejo; no se puede creer a medias en la Convención Americana de Derechos Humanos.
Desde aquellos movimientos que trabajamos las luchas sociales por el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI este es un gran paso. Hemos venido dando avances significativos a paso lento, pero esta resolución de la Corte IDH nos pone al frente y le deja claro a la población costarricense que el amor siempre gana.
Me satisface ver como algunos candidatos a la presidencia no les queda más que reconocer el matrimonio igualitario aunque les duela en lo más profundo de su conservadurismo. Es un gran avance para el tema de sensibilización y educación en materia de derechos humanos.
Pero eso no es todo; viene un segundo golpe para los “pro-familia y pro-vida” La resolución también establece que se debe implementar el cambio de sexo para las personas según a como ellas se auto-perciban, esto sin tener que presentar dictámenes médicos, psicológicos, o cualquier otra prueba.
Una clara prueba de que los derechos humanos no se pueden negociar, tampoco se pueden usar de moneda de cambio en la Asamblea Legislativa ni mucho menos intentar decir que los derechos de las personas LGBTI no pertenecen a los derechos humanos como lo dijo el candidato presidencial del Partido Republicano Social Cristiano.
Hoy la igualdad tiene un panorama abierto para seguir la ruta dispuesta y para seguirle demostrando al país y al mundo que el amor siempre gana. Por eso la insignia Todos los derechos para todas personas todos los días hoy se fortalece y vuelve una realidad en nuestro país.
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