En el marco del ejercicio democrático, este estudio tiene como objetivo informar e invitar al electorado, y público en general, a reflexionar sobre los retos y oportunidades, que las diferentes agrupaciones políticas, proponen en torno al tema energético nacional, un elemento que es clave para el desarrollo socioeconómico y político de Costa Rica. La expectativa del aporte es que su voto sea una decisión informada. Metodológicamente se hizo una revisión de los planes de gobierno de las agrupaciones políticas que, de acuerdo con las encuestas publicadas recientemente por CIEP, OPOL y UNA, concentran la mayor atención del electorado. Las tendencias políticas analizadas fueron Frente Amplio, Partido Liberación Nacional, Unidos Podemos, Partido Pueblo Soberano y Nueva República. Para detectar iteraciones y patrones comunes de conceptos se aplicó analítica de datos y dos herramientas de predicción (Hontza y Softvt), que se combinaron con inteligencia artificial para hacer búsquedas dirigidas y captura automatizada de palabras, conceptos y frases repetidas.
Hallazgos Relevantes: Entre las agrupaciones existe una coincidencia de diagnóstico: Costa Rica mantiene un liderazgo relativo en generación eléctrica altamente renovable, pero este logro es opacado por la creciente demanda y dependencia (más del 60%) por el uso de derivados de petróleo, como energía primaria, para transporte, industrias y usos residenciales. Cada tendencia política reconoce que existen desafíos estructurales, con un impacto negativo, que limitan la electrificación renovable de la economía (descarbonización) y la transición energética resiliente. Estas brechas son particularmente detalladas en los planes del Frente Amplio y del PLN, ya que señalan abiertamente la paradoja de mantener la vocación de generación de energía limpia inserta en una matriz energética dominada por el uso de combustibles fósiles. Las agrupaciones coinciden en la urgencia de políticas de segunda generación que logren acelerar la huella de carbono, la modernización del sistema eléctrico, la gobernanza sectorial y el cumplimiento de exigencias climáticas internacionales ratificadas en el protocolo de Kioto y la Agenda 2030.
Como denominador común, prácticamente ningún partido se desgasta en criticar lo disfuncional en el sector energético, más bien cada equipo con sus expertos ha procurado hacer una lectura particular de la actual coyuntura y sus aspiraciones han sido plasmadas en planes, programas, proyectos y acciones específicas. Esta lógica de singularidad partidaria genera puntos de vista diferente y divergencias evidentes en las visiones, prioridades, en el tipo y profundidad de las reformas estructurales, en los roles institucionales, en la participación privada y en las soluciones tecnológicas con el que el país debe enfrentar los retos en energía. A continuación, un extracto de lo que cada partido propone.
Propuestas divergentes: El Frente Amplio plantea reactivar el Plan Nacional de Energía y reforzar la rectoría estatal con metas vinculadas a compromisos internacionales (NDC/COP), enfatizando además en la digitalización, redes inteligentes y almacenamiento. Un rasgo que los distingue es su enfoque explícito en transformar instituciones y actores públicos: propone dirigir a RECOPE hacia la producción de energías químicas limpias (biocombustibles, hidrógeno verde), mantener un liderazgo fuerte del ICE, pero con modernización y apertura responsable, y desplegar un Consejo Sectorial de Energía como mecanismo de coordinación inmediata para la descarbonización, electrificación y eficiencia energética. Estas medidas combinan objetivos ambientales (descarbonización) con instrumentos institucionales y tecnológicos, como los medidores inteligentes, generación distribuida y financiamiento público para I+D. Finalmente propone reforzar el rol del MINAE para operativizar la transición energética.
Una de las prioridades del PLN es la innovación regulatoria, la generación distribuida y la carbono neutralidad para el 2050. Además, propone fortalecer la rectoría de MINAE, incorporar tecnologías de almacenamiento, redes inteligentes y promover generación distribuida y convenios con universidades para que desarrollen soluciones basadas en I+D. Esta agrupación enfatiza la competitividad del precio de la electricidad y en flexibilizar la gobernanza del ICE y aumentar las asociaciones público-privadas, lo que refleja un balance entre preservación del liderazgo estatal y apertura instrumental a actores privados y esquemas mixtos de gestión. En síntesis, el enfoque del PLN es tecnocrático, orientado a innovación regulatoria moderada y énfasis en flexibilidad para generación distribuida, sin alterar la estructura general del modelo eléctrico costarricense.
Unidos Podemos combina el reconocimiento de la dependencia petrolera con una perspectiva pragmática sobre exploración y nuevos usos energéticos. Su propuesta demanda estudios rigurosos sobre potencial hidro-carbonífero nacional (continental y marítimo), todo esto bajo estrictos estándares ambientales. También promueve la participación de empresas estatales en el Mercado Eléctrico Regional y la creación de un operador independiente del sistema eléctrico para mejorar gobernanza. Su discurso no asume dogmas, sino decisiones basadas en evidencias. Tal énfasis en transparencia, licitaciones claras y estudios técnicos previos distingue a Unidos Podemos.
El Partido Pueblo Soberano propone fortalecer el rol de rectoría del sector del Ministerio de Ambiente y Energía y mantiene la narrativa de transformar el sistema electrónico nacional mediante la apertura del mercado eléctrico. Propone la continuidad de logros recientes en reactivación económica, por eso presenta una agenda energética orientada al impulso de infraestructura estratégica para la movilidad sostenible (electromovilidad, incremento en centros de carga y mejoras portuarias con componentes energéticos). Mantiene un discurso pragmático sobre la transición energética como parte de la competitividad, de hecho, señalan la necesidad de fortalecer al Instituto Costarricense de Electricidad eficientizando sus inversiones. Este partido buscará la reducción de precios de electricidad, eliminando sobrecostos y actualizando metodologías tarifarias. Además, apuesta por aumentar la capacidad energética del país habilitando la producción y comercialización de energía geotérmica con participación del sector privado.
Nueva República ofrece un posicionamiento ideológico pragmático hacia el sector productivo. Defiende una transición energética realista y gradual, con la cuarta revolución industrial como pilar fundamental. Como vector de diversificación energética, promueve el aprovechamiento de energía eólica, térmica, hidroeléctrica e hidrógeno como alternativas para transporte e industria. Su agenda energética está dentro de una lógica de desarrollo productivo territorial, donde se incentiva la generación de empleos calificados, un fuerte componente de atracción de inversión privada y encadenamientos productivos, una visión promercado para la reindustrialización con centros de valor agregado en zonas rurales, parques científicos vinculados a zonas francas e incentivos para la I+D energética.
Conclusiones: De esta cartografía política hay varias coincidencias y preocupaciones. Todos los partidos reconocen que el actual marco regulatorio, los planes nacionales y los instrumentos de política no están alineados con la realidad energética ni climática del país. Les inquieta el incremento del consumo de hidrocarburos, porque confirma que Costa Rica profundiza el uso insostenible de recursos vitales como la energía renovable y entroniza su carácter de emisor neto de gases de efecto invernadero. Todas las agrupaciones reconocen el fenómeno de la globalización, la digitalización y las tendencias tecnológicas de la cuarta revolución industrial, por eso proponen el uso de tecnologías de aprovechamiento (hidrógeno verde), de almacenamiento (baterías) y redes inteligentes para optimizar la infraestructura eléctrica. Con diferentes denominadores, hay consenso de que se requiere una mayor vinculación entre universidad/centros de investigación y el sector productivo, en resumen, innovación con valor con una mejor articulación academia ciencia-industria. Como elemento de cierre, usted cuenta con información para que ejerza su derecho a un voto informado.