El Realismo Mágico diluye los límites entre fantasía y verdad hasta hacerlas coexistir. En este género, los personajes asumen lo invisible como parte de su cotidianidad sin asombro ante lo imposible; al igual que el narrador, aspiran a que el lector perciba lo fantástico como algo verídico. Así, la historia transcurre en una alteración temporal, mientras que los escenarios funden lo real con lo imaginario.
Bajo esa premisa, afirmaciones como las que se dirán -cargadas de mucho simbolismo- integran parte de la crónica de una deriva autocrática que circula de manera periódica y obsesiva en los últimos años, a través de ciertos intérpretes de la política y actores sociales quienes, unidos por un guión común de miedo, alimentan narrativas falsas con pretensión de credibilidad.
- Costa Rica se encuentra al borde del abismo
- Se cierne una grave amenaza sobre la democracia, institucionalidad y el Estado de Derecho.
- Peligran la división de poderes, los derechos fundamentales y las libertades públicas.
Al respecto, en la desmilitarizada República democrática costarricense, la soberanía reside en el pueblo sin que nadie pueda arrogársela, porque según la Constitución sería traición a la Patria. Ahora, como estos principios resultan algo abstractos hay evidencia empírica que los materializa.
En efecto, la Unidad de Inteligencia de la revista londinense The Economist, que publica anualmente el Índice de Democracia, ha comprobado la salud de nuestro sistema, partiendo de auténticos indicadores como: procesos electorales periódicos y libres, pluralismo y alternancia del poder, pujantes libertades civiles y políticas, solidez de la división de poderes, vigencia de aparatos de control, así como cultura política que respalda activamente el régimen democrático.
Las siguientes son las calificaciones obtenidas por el país ya considerado democracia plena, en una escala de 1 a 10: 8.29 en los años 2025, 2024, 2023 y 2022; y 8.07 en 2021. Igualmente, el Latinobarómetro 2024 que indaga la opinión pública sobre actitudes, valores, satisfacción con la vida y economía, encontró un aumento en el apoyo global a la democracia, siendo que para Costa Rica ese respaldo creció un 7% llegando al 63%.
Otra demostración del vigor democrático fueron las recientes elecciones, que además de ser las más competidas y participativas de los últimos 28 años, la Presidencia electa por sufragio universal, libre y secreto obtuvo un excepcional triunfo en primera vuelta, al conseguir 1.24 millones de votos y una mayoría de 31 escaños en el Congreso que no se veía desde hace más de 40 años. Esos datos chocan con cualquier narrativa de autoritarismo.
Por su parte, el CIEP en setiembre de 2025 al consultar a la ciudadanía sobre algunos elementos de la democracia, identificó los siguientes desafíos en su funcionalidad: alta percepción negativa hacia los partidos políticos, muy baja calificación del fragmentado y disperso Parlamento, fatiga del sistema para sobreponerse a la inseguridad y corrupción, así como rezagos económicos asociados a la pobreza y desigualdad.
También halló el CIEP, que las motivaciones más fuertes para votar en los comicios de este año eran: “cambiar” el Legislativo y la Constitución Política. Esas y otras acumuladas demandas populares fueron asumidas por el Gobierno anterior y el actual, como fuertes y directos reclamos a una hermética institucionalidad, que consideran dejó de servir al pueblo, a su desarrollo y prosperidad.
A esas demandas de cambio los titulares de Gobierno agregaron propuestas de política pública en áreas clave, que en su componente legislativo no siempre hallaron terreno fértil, de ahí que han cuestionado los poderes establecidos y definido a la institucionalidad como un añoso entramado para proteger y favorecer enquistadas élites políticas y económicas, desencadenando en su contra posibles prácticas de “lawfare” o guerra jurídica ilegítima, cuyos autores podrían parecerse a los de la ficción autoritarista.
El Realismo Mágico busca conectar con la audiencia para que acepte lo absurdo como habitual, procurando transformar el poder legítimo nacido de las urnas en una fábula tiránica, protagonizada por maravillosos personajes sin autocontención. Aspiran los autores de la ficción, a convertir las profundas dinámicas democráticas en fantasmas autocráticos que solo ellos ven.
Gracias a la resiliencia de nuestra democracia plena la gente dejó de comer cuento, y aunque puede entretenerse como asombrarse con el que ve y oye a diario, ya no lo acepta dócilmente. En su lugar, se cuestiona en qué eventos reales, datos concretos y hechos verificables se fundamenta la “cacareada” deriva autocrática, y si tienen la fuerza de refutar los resultados de The Economist, Latinobarómetro o el CIEP, por mencionar algunos estudios que miden el pulso democrático.
La verdad demuestra que en Costa Rica la alternancia constitucional en el poder sigue sagrada. Un principio listo para despertar a la arquitectura estatal y poner fin al mito de las magistraturas eternas.