Bienvenido 2024, gracias 2023

» Por Luis Fernando Allen Forbes - Director Ejecutivo Asociación Salvemos el Río Pacuare

Acaba un año y empieza otro nuevo. Es tiempo de mirar atrás y hacer un repaso pero también de mirar hacia adelante y hacer planes, promesas y plantearnos nuevos retos y propósitos.

Entre todos las buenas intenciones que nos podamos plantear para este 2024, es seguir haciendo todo lo necesario para que hijos e hijas sean felices, para educarles mejor y conseguir que sean personas autónomas, responsables e íntegras, con fuertes valores individuales y sociales.

Lo que supone, que si tenemos “familias felices” tenemos la oportunidad de construir entre todos un mejor país. Tampoco el cambio será de sólo el gobierno o de un sector político, las grandes transformaciones nacerán de los corazones y de las voluntades de todos los ciudadanos, que anhelamos un mejor país, justo y pujante.

Las grandes demandas y desafíos debemos enfrentarlas con optimismo, entusiasmo, pasión e ilusión, pero también con metas realistas y definidas así como con altas dosis de compromiso para trabajar todos los días con los recursos que tenemos.

Los costarricenses exigimos más capacidades y derechos para poder llevar adelante sus sueños. Exigimos más y mejores oportunidades de trabajo y emprendimiento para surgir. Exigimos una participación social y un funcionamiento de la democracia que corresponda con su dignidad de ciudadanos. Exigimos una convivencia social que brinde calidad de vida y protección y exigimos un país a la altura de nuestros esfuerzos y méritos.

Entre los retos más importantes que enfrenta Costa Rica sin lugar a dudas destaca el de la debilitada confianza que existe en distintos planos políticos, sociales y económicos. No es un problema más; es el reto más profundo y transversal que hoy se enfrenta como país, y que debe ser atendido como prioridad del más alto nivel.

Podríamos añadir también a nuestra lista, el recuperar la consistencia de nuestro discurso. Familia y escuela, como los dos principales agentes educativos y socializadores, deben avanzar juntos en la misma dirección, alcanzando acuerdos conjuntamente aunque a veces no coincidan en los mismos criterios.

Los grandes proyectos requieren de trabajo constante, las grandes obras se componen de pequeños esfuerzos que se realizan todos los días. Es tiempo de construir una agenda de confianza, que inicie con el fortalecimiento de las instituciones del Estado de derecho y la gobernabilidad democrática.

Costa Rica requiere de una transformación estructural porque su desarrollo depende de instituciones modernas y eficientes, en todos los órdenes y poderes de gobierno: capacidad técnica y profesional, pero también solvencia en términos de legitimidad y credibilidad.

Por último, esta claro que se ha avanzado en algunos aspectos, pero todavía arrastramos una cultura crónica de ilegalidad, corrupción e impunidad en muchas áreas. Asimismo, debilidad o ausencia institucional en algunas otras, donde prospera la delincuencia y la inseguridad.

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