Baja recaudación y las consecuencias en la economía

Es una de las preocupaciones más centrales y debatidas en la macroeconomía moderna. ¿Qué pasa con la economía de un país? Existe un riesgo muy alto de deterioro económico estructural. Cuando un país combina una caída en los ingresos fiscales (baja recaudación) con una austeridad extrema (gasto mínimo) y desatención a los pequeños actores (microeconomía), suele entrar en un círculo vicioso difícil de romper. ¿Estará doña Laura heredando del continuismo un mal manejo de la economía? De ser así el país tiene un riesgo económico muy alto. El Fondo Monetario nos da la alerta. La mala recaudación se genera por una economía mal manejada. La lógica nos dice que si las empresas no generan ganancias pagan menos impuestos.

1.  EL CÍRCULO VICIOSO DE LA “AUSTERIDAD EXCESIVA”

Cuando la recaudación cae, la reacción intuitiva de algunos gobiernos es recortar el gasto al mínimo para evitar el déficit fiscal. Sin embargo, si el recorte es indiscriminado, se produce el siguiente efecto en cadena:

  • Contracción de la demanda: El gasto público también es ingresos para el sector privado (contratos, salarios de empleados públicos, subsidios). Si el Estado deja de gastar, hay menos dinero circulando.
  • Caída del consumo: Con menos dinero en la calle, la gente compra
  • Menor recaudación futura: Como el consumo y las ganancias de las empresas caen, el Estado recauda todavía menos impuestos (como el IVA o el impuesto a las ganancias), agravando el problema original.

2.  EL PELIGRO DE DESCUIDAR LA MICROECONOMÍA

La macroeconomía son las grandes cifras (inflación, déficit, deuda), pero la microeconomía es la realidad de las personas y las empresas. Descuidar este nivel (pymes, comercios locales, empleo) destruye el “motor” de la economía:

  • Asfixia a las PYMES y sector agropecuario: Las pequeñas y medianas empresas tienen menos espalda financiera. Sin incentivos crediticios, simplificación de trámites o apoyo fiscal, cierran.
  • Aumento de la informalidad: Cuando el sector formal microeconómico se deteriora, el empleo no desaparece por completo, sino que se desplaza a la informalidad. Esto destruye la base impositiva a largo plazo (los trabajadores informales no pagan impuesto sobre la renta ni aportan a la seguridad social).

3.  EL DETERIORO DEL “CAPITAL HUMANO” Y LA INFRAESTRUCTURA

Mantener una política de gasto mínimo durante mucho tiempo obliga a recortar en áreas que no muestran un impacto inmediato, pero que son vitales para el futuro:

El costo oculto: Reducir el gasto en educación, salud e infraestructura (carreteras, energía, conectividad) equilibra las cuentas hoy, pero destruye la productividad del país mañana. Una infraestructura deteriorada y una fuerza laboral menos sana o capacitada espantan la inversión privada.

En resumen: Los dos escenarios posibles

LO MALO Estrategia de Gasto Mínimo Extremo. LO RECOMENDADO Estrategia de Consolidación Inteligente. LO MALO Recortar por igual sin importar el impacto social o productivo. LO RECOMENDADO Reducir gasto superfluo (corrupción, burocracia ineficiente) pero mantener la inversión pública. LO MALO Estabilización fiscal temporal a costa de una recesión prolongada, desempleo y mayor pobreza. LO RECOMENDADO Sostenibilidad fiscal protegiendo el consumo y los motores de crecimiento microeconómicos.

La historia económica demuestra que la disciplina fiscal es necesaria, pero si se convierte en un “fetichismo del déficit cero” que ignora el tejido empresarial menor y las necesidades básicas, la economía termina estabilizada… pero muerta.

¿Qué pasa con la microeconomía? Abandona por el pasado gobierno y posiblemente continua con este nuevo gobierno

Golpe directo a los exportadores y al agro: Un productor agrícola (café, piña, banano, carne) o un empresario industrial vende su producto afuera y recibe dólares. Sin embargo, sus costos operativos locales (salarios, cargas sociales, impuestos, servicios públicos) se pagan en colones. Al cambiar esos dólares por colones debilitados, el negocio deja de ser rentable.

El sector turismo pierde fuerza: Costa Rica se vuelve un destino caro en comparación con otros países. El turista extranjero siente que sus dólares “no rinden” en los hoteles, restaurantes y comercios locales, lo que frena el consumo en las zonas rurales y costeras que dependen de esta actividad.

Presión sobre el empleo en Zonas Francas y Multinacionales: Las empresas extranjeras instaladas en el país presupuestan sus operaciones globales en dólares. Al encarecerse el costo de operar en colones, muchas se ven obligadas a congelar contrataciones, reducir planillas o, en casos extremos, reubicar sus operaciones en países con monedas más competitivas.

Pidamos a Dios que esto no suceda y que Doña Laura no le siga haciendo caso a este tipo de economía

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