
Cuando creí que ya lo había visto todo en conductas impropias en relación con lo que la investidura de un congresista le demanda, aparece Nidia Céspedes levantando la mano diciendo, “suave, falta esto”, con su acto de soberbia ignorancia; y ¿por qué prefiero llamarlo así y no como un simple acto de ridiculez o payasada?
¿No están los diputados facultados constitucionalmente para ejercer control político y llamar a cuentas a cualquier funcionario público por su proceder en algún acto de interés público o por omisión en sus funciones? Entonces, ¿no debería estar en estos momentos la diputada Céspedes buscando consensos dentro del Parlamento para llamar a cuentas dentro de la comisión correspondiente a quien o a quienes deban ser convocados para dar explicaciones por la falta de justicia en los asesinatos de las personas por las que ella alza su voz en vez de ser la comidilla de los memes?
¿No está el diputado para aprobar con su voto o rechazar con su voto los proyectos que se sometan en la dinámica de las comisiones o del Parlamento? Si es que quiere ejercer protesta contra alguna iniciativa que promueva el aborto, ¿no debería la diputada estar ejerciendo AHÍ con sus atribuciones constitucionales y reglamentarias ahora sí, su derecho a defender lo que sus valores o conciencia le dictan utilizando las reglas de juego ya establecidas?
¿Será que la diputada a casi 3 años de haber asumido su curul todavía desconoce la técnica parlamentaria para ejercer ese supuesto derecho a la protesta a través de la negociación, del consenso, de las mociones, de la dilatación en las discusiones con el uso a la palabra, es decir, desde la esencia política dentro de ese Órgano político?
Es un acto de soberbia no conducirse como la investidura le demanda, y peor es hacerlo con nuestros impuestos.
La Constitución es clara en su Artículo 110 de que el diputado no es responsable de sus opiniones, PERO no dice que no sea responsable de sus actos. Y debe ser llamada a cuentas por ello.
Pero en momentos en que pareciera que hay que andar con guantes de seda a la hora de expresar una opinión o crítica o que hay que matizarla para no ofender, y en un país donde todo se vale, a la diputada le vale esta conducta que la coloca lejos de lo que le demanda su investidura…
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