
La coyuntura que está atravesando Costa Rica en éste momento, evidencia la problemática de una ausencia completa de diálogo político-social, entre el actual Gobierno de Unidad Nacional y una parte importante de la población, la cual se encuentra representada por los sindicatos en el ámbito público y diversos sectores de la sociedad civil, donde unos y otros han alzado su voz para legitimar la huelga que tiene paralizada a toda la Nación, pero desde realidades totalmente dispares económicamente hablando.
Por ello, es importante que ésta Administración reconozca que es urgente sentarse a dialogar en favor de toda la ciudadanía, aplicando una resolución alterna al conflicto desde una perspectiva más amplia que involucre concretar acuerdos integrales y posiciones intermedias, frente a extremismos que no han logrado articular un discurso inclusivo de cara a los nuevos paradigmas económicos-políticos y sociales de un mundo globalizado y en pro del bien común.
Así mismo, los sindicatos deben flexibilizar también sus posiciones en relación con las demandas que le exigen al Gobierno, en aras de un diálogo transparente que evidencie la corresponsabilidad frente a ésta crisis fiscal, la cual afecta a todos los sectores de la población, siendo necesario encontrar un punto medio que refleje el sentido común que hasta el momento ha sido menos común de lo que debería, al bloquearle el libre tránsito a miles de costarricenses en todo el territorio nacional.
Porque la realidad y experiencia in situ, demuestran que la democracia costarricense a pesar de haber logrado concretar una coalición nacional en las pasadas elecciones presidenciales, tanto en temas de derechos humanos como de respeto al Estado seglar constitucionalmente establecido, no ha conseguido materializar el mismo efecto en relación con la reforma fiscal de un país que ha gastado más de lo que produce y por tanto, desde ahora debe reducir su gasto público sin hacer exclusión alguna, pero de acuerdo con el principio de equidad social que no está siendo respetado y menos aplicado en éste caso concreto, al violentarse los derechos de las poblaciones menos favorecidas.
Entonces una posible fórmula para lograr alcanzar una negociación real, radicaría en que el Gobierno por un lado postergue temporalmente la reforma fiscal con la colaboración del Parlamento, mientras que por otro se analicen las peticiones tanto del sector público como del sector privado y así mismo, los sindicatos cesen con los bloqueos de carreteras que tienen colapsado a todo el país.
En suma, la posibilidad de que Costa Rica logre superar ésta crisis fiscal en un lapso razonable de tiempo, es un asunto que requiere de la participación de todos sus ciudadanos, sin distingo de colores políticos, diferencias ideológicas o religiosas, debido a que la vía del diálogo no se ha logrado articular, más allá de posturas extremas que no permiten generar humo blanco en pro de los intereses de ésta Nación que es multiétnica y pluricultural, frente a ésta reforma fiscal…
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