Animal Spirits y la Segunda Ronda: Un llamado al respeto y al trabajo conjunto

» Por Daniel Francisco Molina Molina - Economista

Hace unos días tuve una conversación acerca de la contextura que vivimos ante la segunda electoral. En dicha discusión recordé a John Maynard Keynes y su término “Animal Spirits” (Espíritus Animales), el cual define que la sociedad a veces actúa de manera masiva a raíz de un pánico colectivo y este actuar suele ser irracional. Lo cual describe exactamente lo acontecido después de la resolución de la corte, cuando un grupo vio amenazado su status quo y corrió a apoyar un candidato que surgió como el “líder” que podría ayudarlos a apaciguar sus miedos. Sin embargo, el crecimiento de este candidato provocó que otro sector social entrara en pánico e igualmente encontraron seguridad en un candidato. Por tanto, hoy tenemos dos candidatos en segunda ronda, que crecieron a raíz del pánico ante un posible cambio “radical” en nuestra sociedad.

Ahora bien, la pregunta es, ¿cuál es el problema de esto?

El problema es que, esencialmente no se enfrentan dos candidatos presidenciales, sino dos visiones de mundo, que no son tan distintas, pero, que chocan en ciertos aspectos y estos son los temas que se discuten día a día en los trabajos, las reuniones familiares, las salidas de amigos; entre otros. A su vez, esta polarización también puede observarse como una lucha entre generaciones, puesto que los temas en discusión eran ninguneados en el pasado y ha sido el desarrollo social el que los ha llevado a la mesa. Asimismo, dichos temas resultan de suma importancia para las nuevas generaciones, mientras que a las generaciones anteriores les choca conversarlos. Por tanto, las conversaciones terminan en discusiones acaloradas, que muchas veces manejan altos niveles de irrespeto.

Asimismo, dicho irrespeto surge por la falta de comunicación efectiva entre bandos. Por un lado tenemos una juventud rebelde, que busca tomar acción ante los temas prioritarios de la agenda moderna, lo cual es totalmente aceptable, sin embargo; muchos jóvenes no comprenden que las generaciones anteriores crecieron en ambientes muy distintos, por lo que les es difícil comprender estos temas. Mientras que, por el otro lado, tenemos a una generación adulta que no se adapta tan fácilmente a los cambios tan veloces que les plantea la sociedad moderna. Sin embargo, se les olvida que en el pasado ellos también fueron jóvenes rebeldes y a su generación le tocó defender temas que fueron sensibles en su momento.

Por consiguiente, tenemos dos grupos que se cierran a su época en vez de intentar abrir su mente y tratar de comprender la postura contraria. Lo jóvenes debemos entender que para los adultos es más difícil aceptar este tipo de cambios; mientras que los adultos deben comprender que la sociedad evoluciona y son los jóvenes los que lucharán por estos cambios y gestarán una nueva sociedad. Es decir, como se diría popularmente, hace falta que nos pongamos en los zapatos del otro antes de entrar en una irrespetuosa y acalorada discusión.

La pregunta es, ¿por qué no estamos dispuestos a escuchar y/o comprender?

La respuesta es porque, como decía John Maynard Keynes, la gente actúa bajo Espíritus Animales, lo que provoca que se realicen acciones irracionales. Por consiguiente, la única forma de que los grupos sociales escuchen a los otros es a través de un líder, que les haga calmar su pánico y a la vez los incite a abrir su mente y comprender a los otros grupos sociales. No obstante, hoy ninguno de los Alvarado está logrando este liderazgo y a pesar de que ambos llaman al respeto y la unión nacional; muchos de sus seguidores siguen incitando la división a través de acciones y discursos irrespetuosos.

Por consiguiente, ante la ausencia de verdaderos líderes; todo queda en manos de quienes estamos dispuestos  a escuchar y a comprender. Todo está en manos de los adultos que entienden a la juventud y de los jóvenes que entienden a los adultos. Somos nosotros los que debemos ser ejemplo y a la vez moderadores de las discusiones que se presentan en nuestro círculo familiar, de amigos, laboral, entre otros. Somos usted y yo los que debemos comenzar a expandir el respeto a través de nuestro círculo social; somos usted y yo los que podemos unificar a la sociedad costarricense, con el fin de que, de una vez por todas, comencemos a trabajar sobre los problemas que afectan la calidad de vida de todos los costarricenses.

Por tanto, hagamos un llamado al respeto, que somos una sola sociedad y sólo saldremos adelante si logramos trabajar juntos, ya que el futuro de nuestro país está en nuestras manos. ¡Vivan siempre el trabajo y la paz!

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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