
Los nuevos programas de sexualidad del MEP incluyen la palabra “embarazo” un total de 11 veces en Tercer Ciclo (sétimo, octavo y noveno año) y 10 veces en Educación Diversificada (décimo año). Si bien este es uno de los temas que más atención se le ha dado, todo indica que es tratado superficialmente. Del número de veces que aparece la palabra “embarazo”, 6 de ellas se encuentran en los apartados en común de ambos programas, es decir, las partes iniciales y finales del documento como es el caso de la “fundamentación”, el “diseño curricular” y el “glosario”. Esto significa que la palabra se muestra en los contenidos un máximo de 5 ocasiones. A continuación, ofreceré un brevísimo análisis de lo que encontramos tanto en los aspectos en común como en los específicos de cada ciclo.
Aspectos en común
La primera vez que encontramos la palabra “embarazo” en el programa, es para señalar una investigación realizada por Kirby y colaboradores (2009, 2011), en donde se indica que un currículo efectivo en educación sexual «se centra en reducir conductas sexuales que conllevan a embarazos no planeados o VIH» (MEP, 2017a, p. 12). Inmediatamente después se cita a la UNESCO (2010), según la cual un programa de sexualidad efectivo establece metas claras que incluyen «la prevención del VIH, otras infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados», a la vez que se hace «entrega [de] claros mensajes sobre comportamientos que conducen a reducir el riesgo asociado con las infecciones de transmisión sexual (ITS) o de embarazo» (ibídem, p. 12).
Posteriormente, la palabra en cuestión se citará para indicar tres aspectos muy distintos: Que en el pasado la educación sexual se centró en aspectos negativos como los «embarazos no planeados» (ibídem, p. 27), que puede haber bullying a causa del embarazo (ibídem, p. 69), y que la mujer tiene derecho «a servicios de salud que propicien embarazos y partos sin riesgo» (Unfpa, 2014, citado por MEP 2017a, p. 76).
Como puede verse en estos apartados escasamente se trata la prevención del embarazo. De hecho, solo se establece que es uno de los temas más importantes, pero no se dan indicaciones de cómo lograr este objetivo, no es uno de los tres ejes del programa ni siquiera un de los sub-ejes, y tampoco se ofrece alguna definición en el glosario. Con esto no intentamos decir que hay algo de malo con lo mencionado hasta ahora, sino que la idea tiene poca fuerza para ser uno de los temas que más se destaca a la hora justificar los programas.
Los ciclos
La prevención del embarazo en el programa de Tercer Ciclo solamente será desarrollada en noveno grado. Si los papás esperaban que esto fuera ampliamente discutido, tiene que saber que no es así. Y no solo hay un silencio absoluto en sétimo y octavo, sino que este tema tan importante para el MEP, solo se aplica en el segundo trimestre.
Por otro lado, si bien la prevención de embarazo adolescente es fundamental, se excluyen otros detalles propios de la asignatura de Ciencias como el proceso de fecundación, las etapas intrauterinas y la descripción anatómica del cuerpo. Esto no es para reducir el tema a lo biológico, sino para rescatar el elemento propio de la materia, ya que el docente se especializa Ciencias y no en afectividad o sexualidad.
En décimo el tema del embarazo se toca aún más pobremente. Aquí no es un tema específico, se menciona rápidamente y está circunscrito a otras temáticas. Las 4 veces que hallaremos la palabra “embarazo” están dentro de tres actividades distintas. En la primera a los estudiantes se les indicará que «ellos son el comité organizador de una fiesta en honor a las relaciones sexuales» (MEP, 2017b, p. 33) y que deberán discutir si entran o no ciertos invitados. En total son 36 posibles invitados y uno de ellos se llama «protección en contra de embarazos no deseados» (ibídem). En la segunda determinarán personalmente cuales requisitos debe cumplirse para que ellos estén dispuestos a tener una relación sexual, y entre los posibles requisitos se cita el siguiente: «Tengo la información, los métodos de protección y el control para usarlos de tal forma que pueda protegernos de un embarazo no planeado o de una ITS» (ibídem, p. 36). Finalmente, en la última actividad se hace un juego similar a charadas o tabú, en donde un compañero adivinará ciertos derechos reproductivos, y en dos de los casos se prohíbe usar la palabra “embarazo”.
¡Despertemos!, los programas reducen a lo mínimo el tema de la prevención del embarazo, y si alguien quiere justificar la necesidad de los mismos, creo que le conviene buscar otra razón.
Nota: “MEP, 2017a” es el programa de Tercer Ciclo, y “MEP, 2017b” el de Educación Diversificada.
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