Algunas ideas a valorar para atender la emergencia fiscal

En Costa Rica tenemos  al menos cuatro especialidades bien desarrolladas.  Una es criticar y criticar y criticar, sin proponer nada. Otra e dividir, dividir y dividir, en vez de sumar. Una más, es combatir al  mensajero,  en vez de referirnos al  mensaje, y por último hay un gusto por  destruir, en lugar de construir.

De buena fe propongo algunas ideas.

PRIMERA IDEA: Impulsar la venta del Banco de Costa Rica y su parte en BICSA, al Banco Nacional de Costa Rica. Se estima  que esa operación podría ser de unos  3.500 millones de dólares, que sería el equivalente a  la mitad del déficit fiscal proyectado para el 2019.  Para la Costa Rica del siglo XXI es más que suficiente tener un único Banco del Estado, bien robusto, con mejoramiento de su economía de escala, que pueda competir con la Banca Privada. No tiene sentido que los bancos del Estado compitan entre ellos,   con varias directivas y gerentes. Es conveniente que el BNCR verifique si le es posible hacer esa operación de compra.  Esta idea ha sido propuesta entre otros por William Hayden.

SEGUNDA IDEA: Examinar la viabilidad jurídica financiera de usar parte de las reservas en divisas internacionales en poder del Banco Central para atender el déficit fiscal.  Hay en el Banco Central unos $ 8 mil millones de dólares, de los cuales en salvaguarda del tema cambiario, no se usan ni $ 400 millones al año. Sabemos que hay  compromisos relacionados con el FMI y otros organismos, incluso que existe un Banco en Colombia que tiene depósitos del Banco Central de Costa Rica por más de 6 mil millones de dólares. Nuestro Banco Central tiene un colchón confortable suficiente, que podría considerarse para el efecto requerido, usando esos recursos para apalancar titulos. Quizás al menos unos $3.000,00 millones.  Las reservas del Banco crecen año con año, y ese dinero que es de todos los costarricenses, se podría usar para pagar deuda de corto plazo del Estado mediante  mecanismos jurídicamente autorizados. Mi estimado amigo  Max Hernández Sotela me había hablado de esto hace algún tiempo, y  conviene analizarlo.  Una contribución del BCCR en esa dirección,  es mejor que la emisión  inorgánica. De las cosas curiosas es que mientras  el Gobierno central está  quebrado, el BCCR está millonario. Igual pasa  con algunas instituciones superavitarias.

TERCERA IDEA: Vender Fábrica Nacional de Licores  al sector privado. Hacienda podría hacer un avalúo rápido. No creo que el Estado ni la población sufra con una operación de este tipo.  Habría que salvaguardar los derechos de los trabajadores.  El Estado mantiene esta institución, pero  no es estratégica.

CUARTA IDEA: Aprobar  el proyecto innovador de pensión consumo congelado en la Comisión de Hacendarios,  y usarlo para aumentar la recaudación del IVA o de Ventas según sea,  convirtiendo a todos los ciudadanos en fiscalizadores del pago del impuesto, en virtud de su interés de formar un capital con sus compras, para garantizarse una pensión de vejez a partir de los 65 años. Estudios de la Universidad Nacional indican que con ese mecanismo,  Hacienda recibiría  miles de millones más,  que lo que recauda hoy con el 13%.  Pensión consumo es una idea que generé años atrás,  y que ha sido estudiada por expertos en pensiones, en infraestructura tecnológica y en cálculo actuarial, teniendo resultados muy positivos. Incrementa sin duda la formalización de la economía.

Estas cuatro ideas sirven para la emergencia fiscal, las tres primeras podrían significar unos 6 mil millones de dólares,  mientras se formula  una reforma estructural, que vaya a las causas y no a los efectos. Insisto  que en Costa Rica debemos  deshacernos de la idea, que reforma fiscal implica siempre  aumentar impuestos.  También puede haber una reforma para bajar los tributos.  En todo caso, un proyecto fiscal responsable tiene que reflexionar sobre  el tipo de Estado que queremos construir para el siglo XXI. Mutatis mutandis. Para el proyecto país que deseamos,  es esencial tener claro,  el flujo de caja que necesitamos. La visión holística es imprescindible.  Por ello conviene también sin dilación,  un programa de reactivación de la economía paralelo.

Esa discusión en democracia  implica llevar a la mesa no solo a los diputados, Gobierno y Hacienda, sino además a los actores más representativos de la sociedad civil. Un proyecto fiscal es un asunto demasiado serio,  para que su construcción quede  solo en manos  de las dirigencias políticas.  Implica además examinar lo relativo a las exoneraciones, las grandes evasiones, las enormes distorsiones en trasferencias, empleo público, pensiones, régimen aduanero, contribuciones de empresas de zonas francas, entre otros.

Ciertamente el incendio hay que apagarlo, pero eso es insuficiente. Es esencial diseñar un sistema lo más simple posible.  “Dime cuántos impuestos tienes y te diré el enredo fiscal que mantienes”.

Hace poco escuché decir al economista Álvaro Ramírez Bogantes,  quien lleva a cabo una investigación acerca del manejo de las finanzas en el periodo de gobierno del  estadista don Juan Rafael Mora Porras, ( 1859-1869) que la visión fiscal de ese entonces, del Ministro de Estado de Hacienda y Guerra, don Manuel José Carazo expresada en el Congreso de la República fue la siguiente: “  De toda suertes, los impuestos directos e indirectos serán mejores cuanto menos complicados sean y más fáciles de cobrar sin manifiesta repugnancia de los gobernados, cuanto más moderados, equitativos y morales aparezcan, no perjudicando al desarrollo de la riqueza y la felicidad común.”

Y hablando de los gastos del Estado señalaba: “Su inversión debe ser fiel, integra y pública, los empleados en la administración no deben exceder en lo más leve en el número necesario,  y que se les recompense en proporción a la probidad y mérito que tengan”

Esa visión podría ser puesta en las paredes del Ministerio de Hacienda y en la Comisión de Asuntos Hacendarios. También en la de los sindicatos, y en la Casa Presidencial.

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