
En la reciente negociación del gobierno con una parte del gremio de taxistas, se firmó un pacto, acuerdo, o finiquito de la protesta, a espaldas del consumidor. No sabemos con claridad qué acordaron las partes, pero sea cual sea el arreglo, los que utilizamos el servicio de transporte en sus diversas modalidades no hemos sido informados con transparencia lo que ahí se negoció.
Olvidó el gobierno de Carlos Alvarado que el usuario es la única y verdadera razón de ser de un servicio público. La protección de cualquier gremio, a un costo de deterioro en la calidad, rapidez, y pérdida de confort por parte de quien consume un servicio es un pésimo precedente.
Es prioritario siempre, para cualquier gobierno, buscar que el usuario tenga la libertad de decidir qué servicio de transporte remunerado desea utilizar; de esta premisa debe partir toda política pública en materia de prestación de cualquier servicio.
Un gobierno que deje indefenso a sus administrados por proteger intereses de gremios denota un total desfase de la realidad de la libre competencia. Todo monopolio debe desaparecer, aún más si han nacido y crecido al amparo de un estado clientelista que promueve mercados cautivos para facilitar el negocio a entes no estatales.
Creemos que se debe liberalizar el transporte remunerado de personas, y para ello, hay un proyecto de ley en la corriente legislativa. La posición poco clara del gobierno sobre el presente y el futuro de las aplicaciones tecnológicas de transporte colaborativo, y su eventual persecución para complacer otros grupos del mercado, que utilizan el bloqueo de vías o el tortuguismo vial como instrumento de presión, nos deja un amargo sabor a dos meses del inicio de otra administración PAC.
Los bloqueos y manifestaciones que afectan la movilidad de los ciudadanos generan atrasos, causan pérdidas económicas, y lesionan sus derechos al libre tránsito. La coexistencia de Uber y los taxis, eliminando las regulaciones excesivas a estos últimos, y las persecuciones sin sentido a los primeros, es el modelo adecuado que debemos aprobar.
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