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¿Hemos estado a la altura de esa herencia?

10 DE 10 DOÑA LAURA: 15 DE SEPTIEMBRE 205 años de libertad y responsabilidad

» Por Heidi Venegas - Doctorado en comunicación, nuevos medios, Tics.

Imagen generada por IA.

A las 10:10 y por tan sólo 11 minutos doña Laura Fernández Delgado nuestra presidente brindó un discurso de peso. Nos interpela doña Laura nuestra presidente en su discurso frente al Monumento Nacional y al país. Un discurso de estructura y contenidos dignos de repaso. Es casi una fotografía. A continuación.

Nuestros antepasados es decir: nuestra santa sangre dilucidaron nuestro futuro, el hoy. Nuestro presente. Hoy empero nos corresponde a nosotros decidir: ¿qué país queremos ser?

Hay cadenas invisibles que durante años nos ataron al abandono, a la corrupción, a la ineficiencia, al miedo y a la resignación.

Cadenas que nos hicieron creer que cambiar era imposible. Que las instituciones eran intocables. Y que ser pacífico era igual a no denunciar lo que estaba mal.

Porque un país no se libera solamente cuando toma consciencia de quien los oprime, sino que se libera, de verdad, cuando empieza a cambiar su realidad, por una mejor.

A 205 años lo que antes fue la larga noche del abandono. Hoy es una realidad más luminosa y llena de esperanza. Un ejemplo claro el resultado de las evaluaciones Pisa después de años de apagón educativo nos muestran que estamos cerrando brecha. Y recuperando el camino. Lo estamos viendo en nuestra economía con expectativas de crecimiento que superan las de toda la región.

Lo vemos en el vigor democrático que vive nuestro país. En el respeto a la diferencia.

Lo estamos viendo en nuestras carreteras donde estamos recuperando la infraestructura que otros dejaron caer en el descuido y el olvido.

Y lo estamos viendo en nuestras comunidades donde estamos atrapando a los criminales que pretenden imponernos otra cadena. La cadena del miedo.

Esto también es independencia. Porque hacer patria no es cortar cintas. No es repetir discursos vacíos. No es aferrarnos a ideologías añejas que nos quieren condenados a los mismos errores y al subdesarrollo.

Hacer patria es que niños y jóvenes puedan estudiar en centros educativos dignos. Modernos y de primer mundo. Es abrirles las puertas de un sistema que durante décadas les falló.

Es devolverle a cada persona y emprendedor la posibilidad para que puedan construir una vida mejor, con su propio esfuerzo.

Es levantar hospitales y Ebais y áreas de salud donde más se necesitan. Para que una atención médica efectiva y oportuna sea un derecho real y no un privilegio reservado para quien pueda pagarlo.

Es que una mujer jefa de hogar un joven de una comunidad rural o cualquier trabajador pueda encontrar un empleo digno bien pagado. Sin tener que abandonar su pueblo y trasladarse a la Gran Área Metropolitana.

Es llevar inversión empresas y oportunidades allá donde durante muchos años sólo llegaron promesas que nunca se cumplieron.

Es defender la vida y la tranquilidad de nuestros ciudadanos amenazadas por la violencia y el crimen.

No contemplando el pasado con nostalgia. Pero, tomando hoy las decisiones valientes que el presente nos exige.

La pregunta constante tiene que ser: ¿Qué Costa Rica queremos para nuestros hijos?

Si nuestros antepasados tuvieron el valor de asumir su destino y construir una nación libre sería la mayor de las traiciones que nosotros tuviéremos miedo de asumir nuestro lugar en la historia nacional.

Esta patria no pertenece a quienes durante muchos años capturaron las instituciones para proteger sus privilegios. Y luego se rasgan las vestiduras por defender la institucionalidad que ellos mismos han deshonrado.

Tampoco pertenece a quienes exigen presupuestos millonarios, pero se niegan a rendir cuentas por los resultados que le dan a los costarricenses. Dueños de la patria.

La patria le pertenece al pueblo de Costa Rica. Al pueblo trabajador valiente y honrado que ya no se conforma con monumentos inertes ni con vivir de las glorias del pasado.

A un pueblo que exige resultados que quiere oportunidades y que tiene derecho a soñar a prosperar y a construir juntos su futuro. Mejor.

Independencia no significa indiferencia por parte del Estado hacia los dueños de la patria. Y autonomía no es una excusa para no hacer lo correcto para y por Costa Rica.

Nuestro país necesita instituciones que trabajen juntas y que respondan con resultados y que dejen de pensar en las próximas elecciones. Y que piensen en lo mejor para nuestro país.

Hoy Costa Rica está frente a una decisión histórica podemos volver al abandono a la corrupción a los ticos con corona a la ineficiencia al miedo y a la resignación.

O, podemos escoger la libertad. La libertad de educar mejor.

Que viva por siempre la democracia la justicia y la libertad de nuestro pueblo.

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