San José, 27 ago (elmundo.cr) – La comunidad de Monte Alto, en el cantón de Alajuelita, ha logrado revertir años de deterioro urbano al transformar espacios que anteriormente eran utilizados para el consumo de drogas, el depósito de basura y actividades ilícitas, en áreas seguras para la recreación y el encuentro ciudadano.
La iniciativa, denominada Proyecto Urbano Integral Monte Alto, busca devolver el espacio público a los vecinos, priorizando a la población infantil, adultos mayores, mujeres y personas con discapacidad. La intervención, que requirió una inversión de USD $204.000, impacta directamente a cerca de 17.000 personas.
“La transformación de Monte Alto demuestra lo que podemos lograr cuando unimos esfuerzos entre el gobierno local, la cooperación privada y las organizaciones de la sociedad civil”, afirmó la alcaldesa de Alajuelita, Rosario Siles Fernández.
De botaderos a parques comunitarios
Uno de los hitos del proyecto fue la recuperación de un lote baldío que funcionaba como botadero clandestino y taller mecánico improvisado. Tras la intervención, el área fue rehabilitada con infraestructura para la actividad física y el juego, integrando vegetación nativa y mobiliario urbano diseñado para diversas generaciones.
En total, el proyecto contempló:
- Construcción de 400 m² de aceras accesibles.
- Mejoramiento de 1.100 m² de infraestructura vial.
- Instalación de 17 dispositivos de mobiliario urbano inclusivo.
- Creación de un corredor peatonal seguro para facilitar el acceso a servicios y transporte público.
Participación ciudadana como eje central
El éxito de la obra se fundamentó en un Laboratorio Ciudadano Inclusivo, donde los propios habitantes de Monte Alto definieron las necesidades prioritarias de su entorno. Este modelo fue impulsado bajo el “Reto Cantones Sostenibles e Inclusivos” de la Fundación CRUSA.
Byron Salas, director ejecutivo de la Fundación CRUSA, destacó que “este proyecto integra infraestructura, participación ciudadana y sostenibilidad para crear espacios públicos que mejoran la calidad de vida y fortalecen el tejido social”.
El financiamiento fue posible mediante un esfuerzo conjunto: la Municipalidad de Alajuelita aportó USD $99.000, la Fundación CRUSA USD $82.500 y la Fundación Yamuni Tabush USD $22.500.
Por su parte, Andrea Terán, de la Fundación Yamuni Tabush, subrayó la importancia de adaptar los entornos urbanos ante el envejecimiento poblacional. “Sabemos que cuando diseñamos la ciudad para las personas mayores, indirectamente la hacemos accesible para todas las demás poblaciones”, concluyó.
El modelo de Monte Alto se perfila ahora como un proyecto piloto que la municipalidad espera replicar en otros barrios del cantón, con el objetivo de consolidar una red de espacios públicos seguros, resilientes y con alto valor ecológico.